La Inutilidad del Padre Nuestro

“Sabes, yo también tengo algo de científico”

El Padre Nuestro es para la mitología cristiana específicamente, la oración modelo o la oración por excelencia. Una oda egocentrista de alabanzas al régimen de la Corea del Norte celestial, que vamos a analizar histórica y moralmente hablando ¿Es correcto desde el punto de vista humanista? ¿Es correcto desde el punto de vista lógico? ¿Tiene siquiera dignidad repetir los balbuceos aprendidos en la iglesia dirigidos hacia el vacío de la nada?

De acuerdo al relato de los evangelios de Lucas Mateo, se atribuye la enseñanza de esta letanía al mismo Jesús. Como ya analizamos antes, ni siquiera hay evidencia de su existencia y es bastante probable deducir que ni siquiera existió, de acuerdo a un análisis lógico.

El padrenuestro es considerado​ la oración cristiana por excelencia por las confesiones mayoritarias; para las Iglesias católica, ortodoxa, anglicana y protestantes, es el modelo de oración definitivo.

Cada pueblo tenía particularidades para comunicarse con sus dioses. Una forma de establecer contacto era por medio de palabras ritualizadas, como si los dioses fueran personas que escuchan y responden, o siquiera entidades reales. En Grecia Roma, existían dos tipos de oración, la que se efectuaba hacia las grandes divinidades (Júpiter, Neptuno, etc.) cuya principal característica era un ritualismo exacerbado, con complicaciones rituales y ceremonias complejas. Dada la lejanía de estos dioses (en realidad no contestaban porque no existen) se evitaba establecer un contacto directo por el temor a no ser escuchados.

“En agradecimiento te doy esta ofrenda de galletas y leche. Si quieres que las coma, no des ninguna señal”.

Por otro lado, a los espíritus terrenales o antepasados, se les rezaba distinto: se les pedía consejo y protección de una manera íntima, en este caso había una falsa sensación de cercanía y una conversación unidireccional.

Dentro del cristianismo, el grupo no judío fue creciendo a ritmos acelerados y sincretizando sus costumbres. Incluso es bastante evidente como el cristianismo nace directamente de mitraísmo, combinado con ideología del judaísmo primitivo.

El dios abrahámico, YHWH, en los inicios primitivos del judaísmo, no se presenta inicialmente con la pretensión monoteísta de ser el único dios a adorar, y evoluciona de por lo menos dos corrientes de pensamiento teísta (por un lado, EL, la adoración más primitiva, al sol. Por otro lado, la intención de darle omnipresencia lo comienza a ligar al aire, pues para los pastores de cabras de la edad de bronce, el aire era inmaterial y estaba por todas partes). Es así, como la oración se comienza a gestar como una forma de petición, ruego, y comunicación con los elementos de la naturaleza, pues dichos pastores no sabían como funcionaba el universo, ni siquiera qué pasaba con el sol cada noche.

Ahora, desentrañemos la inutilidad de balbucear lo mismo noche tras noche, línea a línea:

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Catecismo de la Iglesia Católica. Cuarta parte. Sección segunda.

Padre nuestro, que estás en el cielo: ¿Qué es el “cielo”? ¿El espacio exterior? Este concepto tan primitivo viene de la creencia hebrea de la tierra como una masa de roca plana, redonda, envuelta por las aguas, cubierta por una cúpula de cristal donde yacen las estrellas, el sol, y la luna (con su invariable luz propia). Dicho concepto choca ya no con la ciencia desarrollada en la actualidad únicamente, sino con los conceptos de astronomía más básicos, no en vano fue que la iglesia estableció una encarnada persecución contra Galileo.

En líneas generales, para la cosmología hebrea veterotestamentaria, el mundo en el que habitamos es un disco relativamente plano cubierto por una cúpula. Más aquí.

Santificado sea tu Nombre: ¿Porqué? Inmediatamente después de afirmar erróneamente que dios se encuentra en un lugar que de facto no existe, lo primero que se pide es santificar su nombre. Siendo conscientes detallistas bíblicos, el nombre YHWH es más una transpolación de un antiguo dios toro, cuestión que analizaré en una próxima entrada de blog. Este toro fue más adelante provisto de cualidades y características otrora atribuidas al Sol, y al aire, como entidades divinas omnipresentes.

El antiguo dios toro YHWH

La santificación es un concepto ancestral generalizado entre las religiones, una propiedad de una cosa o persona sagrada o puesta aparte dentro de la religión, puede ser desde tótems pasando por los vasos del templo a los días de la semana, hasta un ser humano creyente que logra este estado. En este fragmento de la oración se está pidiendo, desde el punto de vista del orador, que el nombre de dios sea apartado de lo demás, cual dictador de república bananera, por encima de todo lo demás, reduciendo desde el principio el individualismo del ser humano como entidad pensante, creativa, y consciente.

Venga a nosotros tu reino: Esta parte establece la esperanza arcaica en un reino divino venidero, cuya llegada estaba a la vuelta de la esquina (Mateo 4:17) y además, era sujeto a la mayor discriminación posible, propia de la era en la que se escribió (1 Corintios 6:9–10).
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: No importan los deseos de quien realiza la oración, no se puede pedir NADA en particular (encontrar a un perdido, ayudar a un enfermo, hallar la iluminación mental para dejar de ser creyente, etc.) sino, más bien, que lo que suceda sea única y exclusivamente la voluntad del líder de esta Corea del Norte celestial. Desde este momento, la oración se establecerá como algo infructífero. Ya no tiene ningún sentido rezar, si lo vemos con el lente del pensamiento crítico, pues, si lo que deseamos no se encuentra dentro de la voluntad del líder, no habrá respuesta. Qué voluntad tan curiosa tiene ese líder cuando responde oraciones de atletas o políticos y no de padres que agonizan de dolor al ver a sus niños morir de cáncer, o de aquel que está siendo abusado sexualmente día a día, hora tras hora por un sacerdote.

Danos hoy nuestro pan de cada día: Esta parte instiga al orador a creer que la provisión del sustento debía provenir por un invento de la edad de bronce, un dios proveedor de maná que, curiosamente, maldijo en el inicio al hombre con el trabajo (Génesis 3:19) mediante el cual debería sustentarse y comer. Es otra de las contradicciones bíblicas tan pintorescas.

Perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden:
 El perdón obligado no tiene porque ser un objetivo. Este texto obliga al orador a perdonar LO QUE SEA (Marcial Maciel, encubrimiento y abusos sexuales de los testigos de Jehová, las mentiras flagrantes de Teresa de Calcuta, la conquista de América y asesinato por conversión de sus aborígenes, la esclavitud en África, las guerras entre irlandeses, la matanza de Ruanda, etc.) Y sólo a través de hacer al orador perdonar cualquier injusticia, maltrato, vejación, INCLUSO PROVENIENTE DE LOS LÍDERES ESPIRITUALES, es este digno de poder recibir perdón de dios. Repugnante.

No nos dejes caer en la tentación: En otras palabras, no nos dejes tener instintos, como el de la reproducción, hambre, necesidad de cuestionarnos el entorno, pues todo esto es tentación. Todo lo que haga al hombre razonar, cuestionar la existencia de dios y los fundamentos de la doctrina, así como todo aquello que pueda ser controlado por ser un instinto primario, y es inherente al individuo, e incluso a la especie, es tentación.

Y líbranos del mal: El mal es establecido a lo largo de toda la biblia como una serie de actitudes, deseos, actividades, propias del instinto del ser vivo. Este mal es encarnado en una variedad de “adversarios” que las traducciones mañosamente han dado forma para hacer creer que se trata de una sola entidad, ese valiente sedicioso mitológico al que llaman Satanás. Realmente, tras este análisis, el peor mal del que todos deberíamos ser librados, es la religión, y las creencias supersticiosas mismas. Y sólo el pensamiento crítico y la razón nos pueden librar de eso.

Escepticismo y Espiritualidad

Carl Sagan es la persona que mejor pudo hablar de dos mundos aparentemente distantes, pero que sí pueden tener alguna relación: Ciencia y Espiritualidad. Muchas veces nuestro error consiste en atribuir significados a la espiritualidad, basados en los lineamientos subjetivos de las empresas espirituales, llámense estas religiones, cursos de superación, charlatanerías, o cualquier semejanza. Es verdad que lo que no puede ser medido, experimentado, comprobado, repetido, y analizado, poco tendrá de objetivo, de científico. Pero, al igual que Sagan lo propone, hay que entender más a fondo la raíz de la espiritualidad para emitir un juicio óptimo al respecto.

¿Somos seres espirituales?

La respuesta corta es “No”, no hay un espíritu o alma que se desprenda del cuerpo, como una entidad etérea aparte. A pesar de que las doctrinas religiosas, tanto de oriente como de occidente se empeñen en hacer creer esto, la gran belleza de la vida consiste en vivirla al momento sin tener la esperanza en un camelo, en un paraíso, “nuevo orden”, o una Corea del Norte celestial donde las almas sólo tienen como objetivo rendir tributo al creador creado. Sin embargo, hay muchas maneras de ser espiritual, y la ciencia es una de ellas. Vamos a analizar un extracto de Cosmos de Sagan para entender los parámetros de la ciencia en relación con la espiritualidad:

Es mucho lo que la ciencia no entiende, quedan muchos misterios todavía por resolver. En un universo que abarca decenas de miles de millones de años luz y de unos diez o quince miles de millones de años de antigüedad, quizá siempre será así. Tropezamos constantemente con sorpresas. Sin embargo, algunos escritores y religiosos de la Nueva Era afirman que los científicos creen que lo que ellos encuentran es todo lo que existe. Los científicos pueden rechazar revelaciones místicas de las que no hay más prueba que lo que dice alguien, pero es difícil que crean que su conocimiento de la naturaleza es completo.

La ciencia está lejos de ser un instrumento de conocimiento perfecto. Simplemente, es el mejor que tenemos. La ciencia por sí misma no puede apoyar determinadas acciones humanas, pero sin duda puede iluminar las posibles consecuencias de acciones alternativas.

La manera de pensar científica es imaginativa y disciplinada al mismo tiempo. Ésta es la base de su éxito. La ciencia nos invita a aceptar los hechos, aunque no se adapten a nuestras ideas preconcebidas. Nos aconseja tener hipótesis alternativas en la cabeza y ver cuál se adapta mejor a los hechos. Nos insta a un delicado equilibrio entre una apertura sin barreras a las nuevas ideas, por muy heréticas que sean, y el escrutinio escéptico más riguroso: nuevas ideas y sabiduría tradicional.

Una de las razones del éxito de la ciencia es que tiene un mecanismo incorporado que corrige los errores en su propio seno. Quizá algunos consideren esta caracterización demasiado amplia pero, para mí, cada vez que ejercemos la autocrítica, cada vez que comprobamos nuestras ideas a la luz del mundo exterior, estamos haciendo ciencia. Cuando somos autoindulgentes y acríticos, cuando confundimos las esperanzas con los hechos, caemos en la pseudociencia y la superstición.

Cada vez que un estudio científico presenta algunos datos, va acompañado de un margen de error: un recordatorio discreto pero insistente de que ningún conocimiento es completo o perfecto. Es una forma de medir la confianza que tenemos en lo que creemos saber.

Los humanos podemos desear la certeza absoluta, aspirar a ella, pretender como hacen los miembros de algunas religiones que la hemos logrado. Pero la historia de la ciencia — sin duda la afirmación de conocimiento accesible a los humanos de mayor éxito — nos enseña que lo máximo que podemos esperar es, a través de una mejora sucesiva de nuestra comprensión, aprendiendo de nuestros errores, tener un enfoque asintótico del universo, pero con la seguridad de que la certeza absoluta siempre se nos escapará.

Siempre estaremos sujetos al error. Lo máximo que puede esperar cada generación es reducir un poco el margen de error y aumentar el cuerpo de datos al que se aplica. El margen de error es una autovaloración penetrante, visible, de la fiabilidad de nuestro conocimiento.

Como la ciencia nos conduce a la comprensión de cómo es el mundo y no de cómo desearíamos que fuese, sus descubrimientos pueden no ser inmediatamente comprensibles o satisfactorios en todos los casos. Puede costar un poco de trabajo reestructurar nuestra mente. Parte de la ciencia es muy simple. Cuando se complica suele ser porque el mundo es complicado, o porque nosotros somos complicados. Cuando nos alejamos de ella porque parece demasiado difícil (o porque nos la han enseñado mal) abandonamos la posibilidad de responsabilizarnos de nuestro, futuro. Se nos priva de un derecho. Se erosiona la confianza en nosotros mismos.

Pero cuando atravesamos la barrera, cuando los descubrimientos y métodos de la ciencia llegan hasta nosotros, cuando entendemos y ponemos en uso este conocimiento, muchos de nosotros sentimos una satisfacción profunda. Sé por experiencia, tanto por habérmela explicado a mí como por mis intentos de explicarla a otros, lo gratificante que es cuando conseguimos entenderla, cuando los términos oscuros adquieren significado de golpe, cuando captamos de qué va todo, cuando se nos revelan profundas maravillas.

En su encuentro con la naturaleza, la ciencia provoca invariablemente reverencia y admiración. El mero hecho de entender algo es una celebración de la unión, la mezcla, aunque sea a escala muy modesta, con la magnificencia del cosmos. Y la construcción acumulativa de conocimiento en todo el mundo a lo largo del tiempo convierte a la ciencia en algo que no está muy lejos de un meta-pensamiento transnacional, transgeneracional.

«Espíritu» viene de la palabra latina «respirar» (Préstamo (s. XIII) del latín spiritus ‘soplo’, ‘aire’, ‘espíritu’, derivado de spirare ‘soplar’, ‘respirar’. De la familia etimológica de espirar (V.).). Lo que respiramos es aire, que es realmente materia, por sutil que sea. A pesar del uso en sentido contrario, la palabra «espiritual» no implica necesariamente que hablemos de algo distinto de la materia (incluyendo la materia de la que está hecho el cerebro), o de algo ajeno al reino de la ciencia. En ocasiones usaré la palabra con toda libertad. La ciencia no sólo es compatible con la espiritualidad sino que es una fuente de espiritualidad profunda. Cuando reconocemos nuestro lugar en una inmensidad de años luz y en el paso de las eras, cuando captamos la complicación, belleza y sutileza de la vida, la elevación de este sentimiento, la sensación combinada de regocijo y humildad, es sin duda espiritual. Así son nuestras emociones en presencia del gran arte, la música o la literatura, o ante los actos de altruismo y valentía ejemplar. La idea de que la ciencia y la espiritualidad se excluyen mutuamente de algún modo presta un flaco servicio a ambas.

Y aquí hay dos puntos esenciales a tratar. El primero, es la idea de Sagan acerca de la espiritualidad no como una mística religiosa, sino como una conexión del todo interior -conciencia, pensamiento, filosofía, ideas e ideales, lógica, razonamiento incluso- con el todo exterior: Las demás formas de vida, con quienes compartimos eventualmente un antepasado común, por lejano que sea, las capas sedimentarias de la tierra, nuestro hogar, donde podemos leer el pasado y conocer de qué va el futuro de acuerdo a nuestros actos como especie, el mar, ese terreno tan desconocido y sobrecogedor, y, por supuesto, mirar a la ventana exterior del cosmos y su orden matemático. El cosmos está en nosotros. Estamos hechos de materia estelar. Sagan dijo, refiriéndose a los orígenes estelares de los elementos químicos de la vida, cocinados en los interiores de las estrellas, liberados en supernovas al espacio interestelar donde se condensan en un nuevo sistema solar con planetas, algunos de los cuales tienen vida compuesta de este material estelar.

“Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: sustancia estelar que medita sobre las estrellas; conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos que consideran la evolución de los átomos y rastrean el largo camino a través del cual llegó a surgir la conciencia, por lo menos aquí. Nosotros hablamos en nombre de la Tierra. Debemos nuestra obligación de sobrevivir no solo a nosotros sino también a este cosmos, antiguo y vasto, del cual procedemos.”

Un error común que tiene el ser humano, al ser creador de objetos, herramientas, leyendas, o dioses, es atribuir la necia necesidad de un creador a todo. El orden perfecto del universo (para la vida es un lugar hostil no olvidemos eso) pareciera indicar que tiene una mente maestra detrás, pero ese pensamiento no es más que el refuerzo de la incapacidad humana por comprender el cosmos mismo sin las atribuciones auto-impuestas de querer dar un origen personal a todo. La magnificencia del cosmos no fue diseñada para entrar en armonía y albergar vida para que adore ciegamente al líder mágico de una Corea del Norte celestial, sino, más bien, la vida existe, a pesar de las hostilidades del universo, a pesar de las fallas de la materia (desde nuestro sesgado punto de vista como seres vivos), y a pesar de las fuerzas gravitacionales, materia y energía oscura, etc. Carl Sagan refirió a la tierra, vista desde lejos, como el punto pálido azul, siendo esta reflexión una poética oda a esa espiritualidad que no trata de almas o espíritus insertados en un cuerpo material.

“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida”.

La Tierra ni siquiera es el planeta más grande del Sistema Solar y, en un punto azul pálido, ni siquiera es protagonista de la imagen. Hay que esforzarse en encontrar el planeta habitado y, sin la típica guía o flecha que indica dónde se encuentra, es una tarea casi imposible. Pero ahí está: un punto azul, iluminado por un haz de luz, que recoge “la Humanidad”:

“La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí — en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol”.

Al fin y al cabo, donde aparecía un punto azul pálido, estaba la Tierra. No era el único planeta que se retrataba en la imagen, pero sí el más importante… para la propia Tierra. “¿Por qué hemos de empeñarnos en pensar que el universo fue hecho para nosotros? ¿Por qué resulta tan atractiva esta idea?”, recogía Sagan en su libro.

El divulgador explicaba, a partir de otros autores como Galileo o Bryan Appleyard, que la historia de la ciencia era el enfrentamiento entre lo real y la idea del ser humano como centro de todo aquello que lo rodea. Durante siglos se propuso modelos antropocentristas en los que la Tierra, como hogar de la Humanidad, era el punto sobre el que todo lo demás existía, pero un punto azul pálido demostró, con la fotografía — lo visceralmente visual -, que la vida era, si no una casualidad en el universo, una parte tan absurdamente pequeña que no podría suponer nada para el resto del mismo:

“Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… es desafiada por este punto de luz pálida”.

La espiritualidad, desde el punto de vista de Sagan, es la conexión entre la conciencia y la existencia.

Richard Dawkins respondió a estas ideas en su libro Destejiendo el arco iris:

“La ciencia es poética, debería ser poética, tiene mucho que aprender de los poetas y debería aplicar buenas imágenes poéticas y metáforas para su servicio inspirador.” A continuación, Dawkins hace exactamente eso, en pasajes tan conmovedores como este: “Creo que un universo ordenado, indiferente a las preocupaciones humanas, en el que todo tiene una explicación aunque todavía nos falte mucho camino que recorrer antes de encontrarla, es un lugar más hermoso y maravilloso que un universo trucado con magia caprichosa y ad hoc.”

Dawkins tuvo un debate publico con el charlatán certificado por excelencia, Deepak Chopra, en 2013, donde puso en tierra los argumentos falaces de esta ideología del universo conspirador.

Chopra aseguró que el universo tiene un propósito, y aún los organismos más pequeños y primigenios, “hasta un átomo o célula” tienen conciencia y sensibilidad, por lo que, no sólo los seres humanos están diseñados para entender y generar ideas.

“Las leyes naturales son precisas y hay una inteligencia que organiza las cosas y una consciencia más profunda que escogió este universo, por supuesto a la velocidad de la luz”, dijo.

Agregó que la “ciencia ha evolucionado sin incluir la espiritualidad”, y aseguró que “ese es uno de los principales problemas de la humanidad, dado que las guerras, el uso de armas nucleares y otros conflictos, se configuran sin pensar en los otros”.

En respuesta, Dawkins, señaló que sólo los organismos que poseen un cerebro y terminales nerviosas pueden tener un objetivo, así como sensibilidad en su entorno.

Dawkins reprochó a Chopra utilizar de forma inapropiada una jerga de palabras para confundir a la gente porque la ciencia demuestra que el universo contiene sensibilidad, pero no es sensible. No hay inteligencia superior que cree propósitos.

Recordó que la “evolución tiene selección natural y aleatoria”, y de acuerdo la teoría de la selección natural de Darwin, los seres humanos tuvieron que pasar por más de 4.000 millones años de evolución para ser lo que son hoy.

Reconoció que “la consciencia es algo profundamente difícil de entender y la ciencia necesita de manera desesperada explicar”.

Al tiempo que insistió en que “la fe ciega y las creencias en algo carente de evidencia, contienen un efecto negativo. Y en ese caso, la religión promueve “cosas que parecen ser una explicación porque llega a las emociones, pero no explican nada”.

El difunto nobel de Física Richard Feynman también habló de la estética de la ciencia:

“La belleza que está para ti también está disponible para mí. Pero veo una belleza más profunda que no está tan fácilmente al alcance de los demás. Puedo ver las complicadas interacciones de la flor. El color de la flor es rojo. ¿Que tenga ese color significa que ha evolucionado para atraer insectos? Esto añade una nueva cuestión. ¿Los insectos ven los colores? ¿Tienen sentido estético? Y así sucesivamente. No veo cómo estudiar una flor puede quitarle belleza. Solo le suma.”

Una explicación científica del mundo no disminuye su belleza espiritual. De hecho, la incrementa. Cualquier cosa que genere admiración puede ser una fuente de espiritualidad. La ciencia lo hace en abundancia. Yo me siento profundamente conmovido, por ejemplo, cuando observo restos óseos de animales extintos, cuando conozco la relación entre las formas de vida más primitivas con las actuales, por medio del ADN y la genética. Cuando observo a la evolución a través de las cuatro extremidades de mi hija felina, teniendo yo cuatro extremidades también, o cuando veo a lo lejos cuerpos celestes constituidos por elementos químicos que se encuentran listados en la tabla periódica de mi cortina de baño.

Ateísmo y Espiritualidad: La meta es el escepticismo

Personalmente, siempre he preferido declararme escéptico antes que ateo. Desde el punto de vista racional, soy incluso anti teísta, sin embargo, a lo largo de mi vida me he topado con muchos individuos que se auto perciben como ateos, lo cual no es erróneo, sin embargo, sólo son ateos porque no creen en la existencia de uno o varios dioses. Y habría todavía que aplicarles el filtro de Dawkins para saber qué tanto es convicción y qué tanto disidencia programada por la necesidad de incordiar, solamente. He incluso conocido gente sumamente obtusa que se declara de entrada atea pero, al final, tiene miedo a los fenómenos paranormales. Dawkins propone un espectro continuo de probabilidades entre los dos extremos de certeza absoluta, con siete posturas típicas:

-Teísta convencido: 100 % de probabilidad de la existencia de Dios. En palabras de Carl Jung: “Se que Dios existe, No lo creo, lo sé”.
Teísta de facto. Probabilidad de existencia de Dios muy alta: “No puedo saberlo por seguro, pero creo firmemente que Dios existe y vivo mi vida asumiendo que Dios existe”.
-Técnicamente agnóstico, pero cerca del teísmo. Más del 50 % de probabilidades de que Dios exista. “Es incierto, pero creó que la existencia de Dios es más probable.”
-Agnóstico completamente imparcial. Exactamente 50 %. “La existencia de Dios y su inexistencia es igual de probable”.
-Técnicamente agnóstico, pero cerca del ateísmo. Menos aunque cerca del 50 % de probabilidad de que Dios exista. “No sé si Dios existe, pero creó que su existencia es poco probable”.
-Ateo de facto. Probabilidad muy baja, pero lejos de cero. “No puedo tener la seguridad de que Dios no exista pero creo que es muy improbable, así que vivo mi vida asumiendo que Dios no existe”.
-Ateo convencido. “Sé que Dios no existe, No lo creo, lo sé”.

El agnóstico no asume una postura, de forma más bien cobarde o insegura. Y de nuevo vuelvo con aquellos ateos que no creen en dios pero se empecinan en atribuir explicaciones paranormales, creer en fantasmas, vidas pasadas, curación por cuarzos, homeopatía, acupuntura, terapias alternativas de cualquier tipo, conspiranoia antivacunas, iluminati, virus de laboratorio, alienígenas ancestrales (ya expliqué aquí mi postura objetiva sobre la vida extraterrestre), frenología, Atlántida y Triángulo de las Bermudas, y un largo etcétera. Ese ateísmo está en un espectro bajo de conocimiento, a diferencia del escepticismo. El escepticismo consiste, entonces, en el cuestionamiento racional y lógico de todo aquello que intente explicarse de forma poco objetiva en relación a la evidencia. El escepticismo en su fundamento más educado, es el planteamiento de la duda ante la declaración. Y no me refiero sólo a dudar y cuestionar porque sí o por incordiar, sino al cuestionamiento funcional y objetivo del porqué de las cosas y el porqué de las explicaciones. En el pasado, se atribuían las lluvias, terremotos, o la visión de cometas a los dioses. La palabra desastre tiene su origen en la idea de que una estrella podía dar predicciones futuras, buenas o malas. El desastre es una situación “sin estrella”. En algún momento, un individuo de mente más bien afilada, comenzó a cuestionarse la idea de que los dioses eran los causantes, y se descubrió el ciclo del agua. Y las placas tectónicas. Y los virus y bacterias. Y se demostró que el Génesis es no sólo ridículo, sino incompetente en estos días. La función del escéptico es y fue, cuestionar las ideas de otros que se presentaban sin evidencias.

Christopher Hitchens atinó muy certeramente a decir

Todo aquello que es afirmado sin evidencia, puede ser rechazado sin evidencia.

En conclusión, se puede ser ateo, sin ser esta una proeza. Se DEBE ser escéptico, pues la cuestión y la duda son el combustible más puro que causa ignición en la búsqueda del conocimiento, y se puede ser espiritual sin tener que rebajar nuestro intelecto a las ideas de un mago creador de todo que no conoce siquiera las leyes de la física de su propia creación. La conexión -por medio del aire, materia, y vida- con el entorno, otras formas de vida, nuestros antepasados primates, sinápsidos, o unicelulares; la materia y las energías reales del cosmos, como la gravedad, la luz, y otras -lejos de la idea de un universo conspirador y consciente como una entidad con energías basadas en mitos orientaloides o del New Age– es precisamente la que nos lleva por ese camino mal llamado espiritual por las ideologías retrógradas de la religión. Se puede ser espiritual, se debe conocer, asombrarse, y sentir ese sobrecogimiento ante la presencia del conocimiento y de magnificencia de lo que aun no conocemos, pero por seguro nada tiene que ver con un dios que trabaje de sol a sol.

Miedo a la Oscuridad

“Me pidieron que avisara que este post es de miedo”

When the light begins to change
I sometimes feel a little strange
A little anxious when it’s dark

Fear of the dark
Fear of the dark

I have a constant fear that something’s always near
Fear of the dark
Fear of the dark
I have a phobia that someone’s always there

De niño jamás temí a los demonios, fantasmas, o monstruos. Sí a los extraterrestres. A la menor provocación de mi imaginación sobre ángeles caídos que buscaban jalarle a uno los pies en la cama, sin ningún oficio ni beneficio, la razón me daba pie a pensar que nunca se había visualizado de forma tangible un fenómeno de este tipo. No era mencionable en las enciclopedias, ni el los libros de Ciencias Naturales, por lo cual, es muy probable que no fuera cierto. Los únicos textos que hablaban sobre demonios eran aquellos que también decían que la tierra es una masa rocosa plana con una cúpula de cristal, y, a pesar de haber sido un GRAN seguidor de Ghostbusters, de alguna forma infería que el fantasma -como lo conocemos en occidente- es una concepción basada en la mitología judeocristiana (De niño no lo analizaba de esa manera literalmente, pero si infería que si no iba a aceptar las enseñanzas religiosas por ir en contra de lo más básico del a paleontología y la astronomía, tampoco iba a aceptar su lado oscuro). No voy a negar que en ocasiones oír ruidos inexplicables, o el estar en presencia de la oscuridad nocturna, sí me podían provocar inquietudes. Con el tiempo, la simple visión de una ser mitológico basado en la cosmogonía ambigua del texto “sagrado” de moda en el lugar que accidentalmente nos dio acogida geográfica, y que además se adaptaba a los caprichos del entendimiento de quién decidiera dar forma a dichos relatos, me parecía simplemente absurda. Por otra parte, pensar en que un visitante de un planeta lejano, con dedos plateados, largos, y máquinas de análisis médico extremadamente extrañas y dolorosas, se apareciera y tomara sin consentimiento a uno de mis familiares, mascotas, o incluso a mí, me parecía sumamente aterrador. El trasfondo de esto era que, pues, matemáticamente, la posibilidad de que existiera vida más allá de la canica azul es sumamente elevada. Aquí voy a destrozar la idea del demonio, fantasma, y monstruo; analizar el origen antropológico del miedo -especialmente a la oscuridad-, para después hacer hincapié en las hipótesis de vida extraterrestre basadas en la ecuación de Drake (además, la existencia de formas de vida extraterrestre no implica que sea lo que consideramos inteligente -a mi parecer, ni siquiera gran parte de la humanidad lo es- ni mucho menos, tecnológicamente avanzada como para lanzarse a la conquista del espacio), y mostrar el porqué no representan motivo alguno de miedos, específicamente infundados.

El Cerebro en la Oscuridad

El miedo a la oscuridad es una reacción natural de la evolución del ser humano puesto que se encuentra en desventaja ante los depredadores nocturnos, debido a la pérdida de capacidad visual sin la presencia lumínica. La percepción distorsionada y anticipatoria de los peligros que nos acechan en la oscuridad tanto en entornos abiertos (bosque, calle, campo) como en entornos cerrados (dormitorio, la propia casa, un baño de noche, una casa desconocida) es la causante del estado de alerta que infunde miedo.

Las hormonas que genera el cerebro cuando uno entra en pánico tienen el objetivo de prepararnos para una posible acción violenta, necesaria para huir o pelear. La función pulmonar y cardiaca se aceleran para llevar el oxígeno a todos los músculos, los vasos sanguíneos se contraen en muchas partes del cuerpo, causando sensaciones físicas desagradables, se inhiben las glándulas lagrimales y las que producen saliva, aunado a esto, la visión se ve comprometida y el oído se agudiza tanto, que nos puede provocar la idea de oír o ver cosas que en verdad no existen. Sí, alucinaciones.

Viajando al pasado para conocer los miedos del presente

Sinápsidos

Vamos a internarnos en la oscuridad del pasado remoto. Y mucho más atrás en el tiempo, no el paleolítico o algo cercano. Alguno de nuestros ancestros remotos eran sinápsidos, mamíferoides; se desconoce en qué momento adquirieron características mamalianas (que no mamalonas) como el pelo o las glándulas mamarias ya que los fósiles raramente proporcionan evidencias de los tejidos blandos. No obstante, pueden deducirse muchos datos a partir del esqueleto. Así, los sinápsidos más primitivos tenían un aspecto de lagartos desnudos, sin escamas ni pelo, y su aspecto general era más similar al de los actuales lagartos que al de los mamíferos modernos. Sin embargo, comenzarían a desarrollarse los mamíferos, y estos no eran grandes animales como los Lobos o Tigres, la mayoría de los mamíferos primitivos eran pequeños y escurridizos, como los lemúridos, uno de nuestros ancestros lejanos. Y había sinápsidos con bastante actividad nocturna, unos depredadores, otros más bien presa.

De acuerdo a un estudio del Museo Field de Historia Natural y su paper publicado en ‘Proceedings’, existen actualmente varios mamíferos vivos nocturnos (como los gatos) en los cuales podemos observar características en el cerebro de estos y su tamaño, e inferir que son buenos para procesar información a través de los sentidos, como el oído, o la vista. Es decir, los depredadores nocturnos tienen muy buena vista en la oscuridad. por otra parte, algunos sinápsidos observados en el registro fósil desde hace 315 millones de años podrían haber sido diurnos, y llevar una rama evolutiva diferente a la de los depredadores, de acuerdo al trabajo observado por Kenneth Angielczyk, conservador del Museo Field.

En los ojos de muchos animales vertebrados, incluyendo las aves y los lagartos, se encuentran huesecillos esclerales. Los mamíferos que viven actualmente carecen de huesecillos escleróticos, pero estos estaban presentes en muchos de sus antiguos parientes sinápsidos.

Estos huesos informan sobre el tamaño y la forma de diferentes partes del globo ocular, de acuerdo a la investigación de Lars Schmitz, profesor de Biología en los Colegios Claremont McKenna, Pitzer y Scripps, situados cerca de Los Ángeles, California. Y también podemos hacer predicciones sobre la sensibilidad de los ojos a la luz con este set de datos, indicando, por ende, la hora del día en la que un animal presenta actividad.

Entonces, llegamos al punto donde diferenciamos dos tipos de sinápsidos: Aquellos adaptados para ver de noche, con la posesión de dichos huesos esclerales, y aquellos que siguieron un camino evolutivo para la vida diurna, entre los cuales por seguro están los antecesores de todos los primates. Es bien sabido que no somos buenos para ver de noche.

Primos Primates

La visión a color en primates es única entre los mamíferos placentarios y es, además, muy diversa. Incluso, el número de colores que pueden ser diferenciados puede variar ente individuos de una misma especie y del mismo sexo. Y el número de colores está relacionado a la apertura que permite la entrada de la luz, demostrando que a mayor calidad de definición de color, mayor capacidad de ver bien en entornos iluminados.

La visión a color depende del número y tipo de pigmentos presentes en las células cono de la retina, y los primates pueden presentar visión mono– (un pigmento), di- (dos pigmentos) o tricromática (tres pigmentos, como en nosotros los humanos). Sin embargo, la visión tricromática en primates evolucionó de dos formas diferentes.

De los primates neotropicales solo los monos aulladores tienen visión tricromática “de rutina”. Todos los demás grupos presentan visión tricromática alélica, presente sólo en hembras heterocigotas. Esto quiere decir que, en todos los grupos de primates neotropicales excepto los aulladores, los machos y hembras homocigotas presentan visión dicromática. Esta variación en el tipo de visión a color de los individuos tiene importantes implicaciones ecológicas y comportamentales. (Surridge et al. 2003. Evolution and selection of trichromatic vision in primates. TREE 18(4) doi:10.1016/S0169–5347(03)00012–0///Pessoa et al 2014. The adaptive value of primate color visión for predator detection. American Journal of Primatology. DOI: 10.1002/ajp.22264///Grens 2014. The Rainbow Connection. The Scientist. http://www.the-scientist.com/?articles.view/articleNo/41055/title/The-Rainbow-Connection/)

Según ha declarado el famoso naturalista y divulgador británico sir David Attenborough, Darwin “se habría emocionado” de haber visto el fósil porque expresa lo que el ser humano es y de dónde procede. “Esta pequeña criatura va a enseñarnos nuestra conexión con el resto de los mamíferos. Además, el revestimiento de sus ojos es como el nuestro, por lo que quizás podían ver en tres dimensiones.

Usemos a un lemúrido como ejemplo: Una criatura pequeña pero carnosa, que podría satisfacer las necesidades dietarias y proteicas de grandes depredadores. Este lemúrido, nuestro lejano abuelo, tenía el desarrollo ocular similar al de un primate, eventualmente, están relacionados. Este ser, este lemúrido, evolucionó de forma que sus necesidades biológicas básicas fueran sustentadas y completadas en periodos diurnos, y a su vez, el descanso llegaba por las noches, adaptando la relación entre ojos y cerebro para disminuir la actividad con la oscuridad, sin embargo, los depredadores, como vimos, acechaban por la noche, debido a sus ventajas visuales.

Como conclusión de esta relación, nuestros antepasados tenían evolutivamente la capacidad de desarrollar el miedo a lo desconocido, debido a que la oscuridad era el habitat de los depredadores, lo desconocido. Con el paso del tiempo, la evolución, y el desarrollo de la civilización, estos miedos a los depredadores -lo desconocido- evolucionaron también, y se comenzó a atribuir a la oscuridad la posibilidad de albergar, ya no sólo depredadores, sino también a criaturas del imaginario colectivo. De la mano de la religión, surgieron antagonistas a los cuentos de hadas y la adoración al sol. De la mano de la religión, se explico lo otrora inexplicable en esos días, con criaturas inquilinas de la imaginación del hombre primitivo. Esos eran los primeros genios, demonios, mounstros, y demás, los “depredadores” naturales de nuestro desarrollo intelectual, y esos “demonios” a su vez, han evolucionado con la civilización, ora en brujas, ora en chupacabras, ora en extraterrestres. Lo desconocido, al igual que la oscuridad, era motivo de miedo por la alta posibilidad de perder la vida en ello, y es así como nacieron las explicaciones mitológicas a los fenómenos. Además, la oscuridad dio acogida a todos estos terrores y perpetuó su yugo sobre la tranquilidad de nuestros antepasados, desencadenando reacciones y hábitos que permanecen hasta nuestros días, como los terrores nocturnos, las parálisis del sueño, o el insomnio provocado tras despertar repentinamente.

Terror a las tres de la madrugada

Seguramente has despertado por la noche con la sensación de que algo malo pasa, o que afuera hay algún ser no humano –o incluso, no vivo– acechando para hacerte daño. Y casualmente, la mayoría de esas veces, son alrededor de las tres de la madrugada. Creencias desarrolladas cuando el pensamiento crítico no era accesible, apuntarán a la idea de que es la hora de los demonios, las brujas, los espíritus, o algún otro ente. Incluso, bajo la amenaza de la pseudociencia, algunas escuelas de la “medicina alternativa China” aseguran que la hora en la que despertamos depende de afecciones ya sea pulmonares, hepáticas, o digestivas. Vamos a colgarnos el equipo de Cazafantasmas y empezar a cazar a los fantasmas de la mitología y la falta de razón. (De la “Parálisis del sueño” hablaré en una entrada posterior, ya que es un tema sumamente extenso y cuento además, con experiencias de primera mano, que he usado como experimento para estudiar este fenómeno a detalle).

Por su carácter oculto, en el imaginario colectivo, las actividades de las brujas tienen lugar en las horas de oscuridad. Mujeres que vuelan en escobas a la luz de la luna llena, aquelarres iluminados por las llamas de una hoguera… todo parece indicar que la noche es el momento preferido por este colectivo. No es de extrañar que la cultura popular europea identificara un momento concreto de la noche como la Hora de las Brujas y esta fuera considerada por partidarios y detractores un momento mágico de la jornada.

En el folclore de la mayoría de países europeos, la Hora de las Brujas es el momento del día en el que se aparecen o tienen más fuerza los poderes de criaturas y entes sobrenaturales como demonios, fantasmas o brujas . Ese momento del día corresponde en todos los casos a horas nocturnas , aunque puede variar la franja horaria. Uno de los ejemplos más famosos de lo que sería la Hora de las Brujas como propicia a la aparición de espectros, lo encontramos en Hamlet de William Shakespeare. La obra da comienzo a medianoche, en el momento en que se aparece el fantasma del asesinado progenitor de Hamlet.

La noche pasada, cuando esa misma estrella que está al occidente del polo había hecho ya su carrera, para iluminar aquel espacio del cielo donde ahora resplandece, Marcelo y yo, a tiempo que el reloj daba la una… vieron el espectro del difunto rey de Dinamarca.

Existen otros muchos ejemplos en la literatura en la que se menciona la medianoche como ese momento mágico . La medianoche solar es el momento opuesto al mediodía solar y a través de estos dos hitos se puede, según el pensamiento mágico tradicional, trazar un eje que comunica el mundo en el que nos movemos habitualmente con otros mundos que cobran vida con el perigeo de la luz. El caos, el inframundo, los seres sobrenaturales o la muerte se relacionan con este momento y se cubren de una alo de misterio.

En esa hora de las brujas, cercana a la medianoche, la tradiciones populares afirman que las criaturas sobrenaturales ven aumentar sus poderes y también es el mejor momento para recolectar las hierbas y otros ingredientes que se utilizan en pócimas, bebedizos, cremas, elixires y otras actividades mágicas.

Los aspectos sobrenaturales de la Hora de las Brujas, según la tradición cristiana, heredera en muchos casos de rituales pre-cristianos, aumentan significativamente en algunas noches concretas del calendario . Las noches mágicas son en muchas tradiciones, la víspera del día de Navidad, la víspera de Año Nuevo, la noche antes del Viernes Santo, la Noche de Walpurgis y la Noche de San Juan, que es la anterior a la festividad del Santo.

En muchos lugares de Francia y Bohemia se creía, por ejemplo, que a la medianoche del día antes de Navidad, nuestra Nochebuena, el agua se convertía en vino y los animales que estaban en los establos empezaban a hablar como si fueran personas.

Una de las curiosidades de la Hora de las Brujas está relacionada con la Hora del Diablo . En muchos lugares la Hora de las Brujas se extiende entre medianoche y las 2 a.m. e incluso las 3 a.m. Esto sucede porque las 3 a.m. es considerada la hora del diablo como momento del día opuesto a las 3 p.m. que, según la tradición es la hora en que murió Jesús en la Cruz.

Entre las 3 y las 4 a.m. para la tradición cristiana aumenta de manera significativa la actividad sobrenatural y esto se debe a que, al parecer, en ese intervalo temporal no hay ninguna oración en las «Horas Canónicas» o rezos que se realizaban en la Edad Media en los monasterios. En ocasiones, mujeres encontradas solas a esas horas en el exterior , sin que hubiera un motivo claro para que estuvieran fuera de sus casas, fueron acusadas de brujería.

La ignorancia también trata de dar su punto de vista en la actualidad

Esto cuenta la web de Radio Moda (porque una web de moda debe ser especialista en antropología o psicología, ¿verdad?:

“Las 3:00 a.m. se conoce comúnmente como el ‘Tiempo muerto’ o ‘La hora del diablo’, ya que, según “expertos(¿expertos en qué?), es el momento en que la actividad paranormal entra en su máximo apogeo.

Se ha dado a conocer que demonios y espíritus se encuentran más activos dando paso a todo tipo de fenómenos paranormales. Según la mitología cristiana, esto se debería a que Jesucristo murió a las 3:00 p.m., siendo las 3:00 a.m. la hora opuesta, en un claro desafío de los demonios hacia la imagen de Cristo burlándose de la Santísima Trinidad (me empiezan a caer bien esos hipotéticos demonios).

Asimismo, algunos “expertos” señalan que las 3:33 a.m. tiene un simbolismo satánico, pues es la mitad del 666, el número de la bestia (¡Bingo! Segunda canción de Iron Maiden en el ensayo).

Se cree, también, que el mundo de los vivos y el de los muertos está en contacto, permitiendo que los demonios y espíritus se comuniquen con las personas cruzando con una mayor facilidad que en otras horas del día.”

Ya sé, vamos a sacarnos lo perplejo que deja leer tanta irracionalidad junta.

El periódico “El Mundo” nos da también su versión al respecto, lleno de creencias originadas en el lado oscuro del cristianismo (por lado oscuro me refiero a la parte que refiere sobre entidades demoniácas, satánicas, fantasmas, etc. Que, a fin de cuentas, son parte de la mitología judeocristiana y carecen de evidencia y fundamento fuera del terrono de la fe).

Los archivadores de los parapsicólogos están repletos de casos que se han producido entre las 3 y las 4 de la mañana. Aún más inquietante resulta que muchos de ellos, como han venido apuntando distintos especialistas en fenómenos paranormales, se hayan registrado a las 3:33 h. Se niegan a pensar es meramente fruto de la casualidad.

Uno de los que más interés ha generado, como consecuencia del elevado número de casos detectados, es el que tiene que ver con el desvelo, sin razón aparente, de un buen número de sujetos que aseguran haber experimentado parálisis del sueño durante lo que lo que han denominado “la hora del muerto”, “la hora de los muertos” o “el tiempo muerto”.

[…] Existen estudios que apuntan a que es entre las 3 y las 5 de la madrugada cuando el cuerpo humano se muestra más vulnerable a organismos patógenos extraños, como resultado tanto de los ritmos circadianos […]

No obstante, los amigos de lo paranormal están convencidos de que sensaciones como las que reportan quienes sufren estos episodios durante ‘la hora de los muertos’ (percibir que alguien se sienta sobre su cuerpo o que el colchón se va hundiendo progresivamente) tienen muy poco que ver con la cronobiología.

Según ellos, hay indicios más que suficientes para pensar que muchos de los fenómenos que han tenido y siguen teniendo lugar a las 3:33 no se producen de forma casual. Una de las tesis más repetidas por los amantes de la numerología señala directamente al demonio aludiendo a que los tres dígitos de marras son la mitad del 666, el número del diablo.

Los defensores de esta teoría (ESO NO ES UNA TEORÍA) satánica agregan que, si unimos a la hora a la que habría muerto Jesucristo, las 3 de la tarde, la edad en la que falleció, 33 años, obtenemos ‘la hora del diablo’, como también se conoce a este fenómeno. Un razonamiento que parte de la base de que “el diablo siempre busca oponerse a Dios y hace todo lo posible para burlarse de sus símbolos, pero a la vez, imitarlos”, como sostiene el teólogo Jesús González.

Más allá de los argumentos esgrimidos por los que mantienen que es alrededor de las 3:33 cuando el más allá y el más acá entran en contacto, lo cierto es que es por la noche, cuando la ausencia de luz intensifica el resto de nuestros sentidos, cuando se dan las mejores condiciones para desarrollar cualquier tipo de miedo.

A falta de que la ciencia confirme alguna de las teorías sobrenaturales parece que la razón por la que asociamos aquello que nos ocurre a las 3:33 con todo tipo de fenómenos inexplicables tendría más que ver con la bajada de defensas experimentada durante las madrugadas, los ritmos circadianos y la mayor predisposición al miedo que genera la oscuridad que con lo paranormal.

Al final, se deja en entredicho la parte satánica, per no se desmiente, ora por morbo, ora por esa necesidad periodística de buscar engañar a toda costa.

Conectemos de nuevo los puntos: EL despertarse a las tres de la madrugada, no tiene relación alguna con fenómenos diabólicos, entidades demoniácas, ni nada parecido. Al final, también actualmente se refiere esta hora como la hora de las abducciones extraterrestres. Y tiene un porqué. Las tres de la madrugada no tienen ninguna relación con el 666, con la muerte del personaje ficticio que nunca existió, ni con nada que venga en la biblia. Es más, las tres de la madrugada son un horario con un número totalmente arbitrario que creamos cuando le dimos números a las horas del día y la noche. Además ¿qué sentido tendría para la actividad demoniáca, considerando los husos horarios? ¿Y el horario de verano? Entonces ¿los demonios viajan hora tras hora para estar siempre a las 3 a.m. en diferentes países? ¿Qué hay de los países donde no se cree en demonios de la misma forma cristiana occidental? ¿También ahí se presentan a esa hora? Seguro en Myanmar están pensando en la hora de la muerte de Yisus a toda hora (especialmente a las 3 a.m.). Ahora sí, el análisis que esperamos todo el ensayo: Las tres de la mañana y el factor evolutivo.

Harvey Dent tenía una excelente frase en Batman: The Dark Knight:

La noche es más oscura antes de amanecer

Y en efecto, las horas donde la oscuridad alcanza su máximo punto se dan entre las 3 y 4 a.m. Esto nos ayuda a comenzar a trazar el modelo que queremos para sostener la hipótesis del sueño segmentado. Roger Ekirch, historiador de la Universidad de Virginia Tech, ha estudiado novelas y documentos de distintos países, y ha observado que el patrón normal del sueño ha sido, desde siempre, el dormir de forma segmentada, es decir, dos periodos de sueño separados por un período de vigilia. Para corroborar la investigación histórica, se han hecho investigaciones clínicas, escogiendo al azar voluntarios dispuestos a permanecer durante catórce horas al día en la oscuridad. Al cabo de unos días, los voluntarios han empezado a dormir adoptando un sueño segmentado en dos bloques de cuatrohoras separados por una vigilia de hasta tres horas de duración. Regresemos con nuestro viejo tatarabuelo lemúrido. Para las criaturas que comenzaban a emerger como mamíferos pequeños, roedores, lemúridos, etc. La noche representaba la posibilidad de conciliar el sueño y descansar de la fatiga visual acumulada durante el día, pero también una amenaza oscura –literalmente– donde podíamos quedarnos en el sueño bajo las garras de un depredador. Con el tiempo, estos mamíferos comenzaron a adoptar patrones de sueño segmentado, mismo que cumplía la función de proveer descanso por partes similares, y también daba la oportunidad de echar un vistazo alrededor en busca de amenazas. Al ser estos tatarabuelos seres sociales, era muy común realizar vigilancias nocturnas para detectar depredadores y al final, dar aviso a la comunidad para poder protegerse. Parte de esta relación entre cooperación y protección se heredó evolutivamente, y es fundamento del éxito de los homínidos, que ha llevado a la humanidad a ser la especie dominante (tal vez lamentablemente) en el planeta. (Sapiens: A Brief History of Humankind, Yuval Noah Harari, Harper. The Tree of Knowledge, p. 22–25)

Podemos tomar todos estos datos para determinar que la naturaleza, la evolución, y la relación presa-depredador fueron las más grandes influencias en el patrón de sueño de nuestros antepasados, y es algo que se arrastra hasta la actualidad. Despertar por la noche con sueño, específicamente en horas alrededor de las 3 a.m., 3:33, etc. No es ningún fenómeno paranormal.

Jorge Alcalde, para Muy Interesante, realizó una entrevista con el fundador de la revista Skeptical Inquirer sobre fenómenos paranormales, y nos deja un par de respuestas muy contundentes:

A Paul Kurtz le conocen todos los astrólogos, parapsicólogos, videntes y ufólogos de Estados Unidos. No en vano, a través de las páginas de su revista The Skeptical Inquirer, se dedica a desmontar, uno por uno, los fraudes más comunes del mundo paranormal. Para tal empeño se ha rodeado de colaboradores tan eminentes como Martin Gardner, Carl Sagan, Murray Gell-Mann, Stephen Jay Gould, Mario Bunge, Susan Blackmore y una interminable lista de científicos de primer orden, premios Nobel incluidos. Todos ellos escriben para la revista de Kurtz y se reúnen bajo su presidencia en el club de científicos escépticos más importante del mundo, el CSICOP (Comité para la Investigación Científica de Supuestos Fenómenos Paranormales).

-Así que […] podríamos decir que la evidencia científica es la medida de todas las cosas…
-La base de la ciencia es la combinación de evidencias demostrables, construcciones teóricas y predicciones experimentales. Sobre estos tres ladrillos debe construirse el pensamiento científico humano y no puede faltar ninguno de ellos. Pero lo más importante, sin duda, es la presencia de evidencias. Si lanzamos una teoría y no podemos comprobarla, nos quedamos en mera especulación.

-¿Y cuál cree que es el papel del pensamiento no científico, de la filosofía, del arte… en el desarrollo de la humanidad?
-Evidentemente, el ser humano es muy rico y complejo y todas esas cosas son,

-¿Qué es lo paranormal?
-Es algo que está muy de moda por el impacto en los medios de comunicación y por su atractivo popular. En realidad, no existe nada mágico, sino que hay fenómenos que aún están esperando una explicación científica.

-¿Piensa que el declive de las grandes religiones, en especial del cristianismo, tiene algo que ver con su auge?
-Sí. Creo que cuando las religiones tradicionales decaen, lo paranormal se convierte en algo muy atractivo. La fascinación por lo desconocido es inevitable y mucha gente confunde lo trascendental con lo paranormal. A mí me gusta llamar al esoterismo “la tentación trascendental”. De hecho, pienso que la pseudociencia es una nueva religión. Y probablemente sea la mayor religión del mundo.

-Quizás su popularidad se deba a que ofrece explicaciones simples a los problemas del ser humano…
-Por supuesto. Pero a lo mejor ése no es el factor más importante para explicar el crecimiento de lo paranormal. Creo que los medios de comunicación son responsables de haber dado más importancia a la pseudociencia que a la ciencia. ¿Qué es más atractivo, hablar del triángulo de las Bermudas y de los círculos del maíz o explicar qué ve el Voyager cuando pasa junto a Júpiter? Para mí, el mundo real es más emocionante que cualquier cuento esotérico.

-Hay gente que opina que la creencia en lo paranormal en realidad es una patología…
-Hay quien dice eso incluso para las religiones. Bueno, en algunos casos lo es. Hay gente que se integra hasta límites paranoicos en ello, que incluso puede convertirse en una adicción. Pero yo más bien creo que la creencia en lo paranormal es un problema de desinformación, de falta de sentido crítico.

-A lo mejor, en lugar de luchar contra lo paranormal sería mejor tratar este problema como un fenómeno social y dedicar las investigaciones a saber por qué la gente cree en ello…
-Sí, muchas veces es un problema social y psicológico. Considero que lo paranormal sólo está en el ojo del creyente. Necesitamos ser críticos al pensar por qué convence a la gente. Por ejemplo, miremos la astrología. Este arte sufrió uno de sus mayores desarrollos gracias a Ptolomeo, que teorizó sobre los ciclos de los planetas alrededor de la Tierra. Después, la ciencia nos enseñó que la Tierra no era el centro del universo. La astrología quedó sin fundamento, y declinó en Inglaterra, Francia y otros muchos países durante los siglos XVI y XVII. Y ahora vemos que en el siglo XX vuelve de manera sorprendente. No hay evidencia alguna que corrobore que es cierta, pero ahí está… Y la gente se lo cree. Bueno, en realidad la ciencia sólo tiene 400 años de vida, así que todavía no hemos hecho lo suficiente para enseñársela a la gente.

Extraterrestres

Imaginemos que ya es de noche y no hay nadie en la habitación intentas gritar pero no puedes y luego vez cuerpos de no más de 1 metro de estatura con cabeza en forma de pera, sin cabello, entonces piensas que es un sueño y te agarran y te hacen atravesar las paredes sin causar ningún daño, y luego flotas hasta una de sus naves en forma de platillo donde te llevan a una sala en la que te acuestan y otro ser más grande pero similar te hace un estudio médico; a los hombres puede que le saquen esperma y a las mujeres óvulos o fetos. Tal vez te obliguen a tener relaciones como castigo de dañar mucho al ambiente o dejar que se propagara el sida y te muestran un cuadro del futuro para reflexionar y te regresan a tu cuarto y tú no podrás dejar de pensar en todo lo que te enseñaron.

-Carl Sagan, El Mundo y sus Demonios, capítulo 4.

Carl Sagan fue uno de los pioneros de aquella corriente de pensamiento que señala la amplia posibilidad de vida extraterrestre que, sin embargo, no necesariamente es antropomórfica, inteligente, maligna, o capaz de viajar a la tierra. De acuerdo a Muy Interesante:

Carl Sagan pensaba en el Universo como un sitio rebosante de vida.

La búsqueda de vida extraterrestre le apasionó hasta el final de sus días, pero a diferencia de los ufólogos y entusiastas del fenómeno OVNI, el científico basó sus investigaciones en criterios objetivos, como los ingredientes necesarios para la vida, la materia orgánica y las posibilidades de un desarrollo evolutivo extraterrestre completamente distinto al de la Tierra.

A pesar de su optimismo desbordado por la búsqueda de vida extraterrestre, Sagan aseguraba que los primeros indicios de vida fuera de la Tierra no llegarían en una nave espacial, ni serían similares a las caracterizaciones estilo Hollywood. En su lugar, consideraba que la confirmación de vida extraterrestre sería mucho más humilde, con el hallazgo de microorganismos.

En una entrevista para la radio pública de Chicago en 1985 con el escritor Studs Terkel, Carl Sagan compartió su punto de vista sobre el tema ampliamente:

“Es inevitable que los humanos proyecten sus sueños y esperanzas en el cosmos: los intentos comunes de Hollywood retratan a los extraterrestres como criaturas rojas con garras y colmillos, cabezas puntiagudas y carácter desagradable.

Steven Spielberg ha dado un paso importante para mostrar la posibilidad de extraterrestres benignos, pero incluso en este caso, los extraterrestres aparecen como ligeras variaciones de los seres humanos cuando el historial evolutivo es claro en que los extraterrestres serían muy distintos a nosotros”.

Carl Sagan fue impulsor de los programas SETI (de búsqueda de inteligencia extraterrestre, por sus siglas en inglés) a través del uso de radiotelescopios para buscar o enviar señales a lo profundo del espacio.

El científico consideraba que entre el resto de civilizaciones de la Vía Láctea, la nuestra debía ser una de las más atrasadas, debido a la reciente invención de los radiotelescopios (1937) en una perspectiva cósmica.

A partir de esta idea, Sagan suponía que en caso de recibir un mensaje extraterrestre, este sería obra indudablemente de una civilización más avanzada que la humana:

“Así que si recibimos un mensaje, no puede ser de alguien menos capaz que nosotros, porque alguien menos capaz no podría comunicarse en lo más mínimo. Tendría que ser alguien mucho más avanzado que nosotros, y quizás tan avanzado como nosotros lo estamos de las hormigas, o los gusanos”.

En la misma entrevista para la radio pública, Carl Sagan explicó en un par de minutos su idea sobre la que sustentaba la posibilidad de vida extraterrestre, la unión de espacio, materia orgánica y tiempo como una receta casi infalible para la vida de la siguiente forma:

“Existe un enorme número de planetas, toda una gama de sistemas planetarios alrededor de las estrellas cercanas. Así que hay muchas morada potenciales para la vida, eso es una cosa.

Luego está la materia orgánica: las moléculas compuestas ricas en carbono que son esenciales para el tipo de vida que conocemos son fantásticamente abundantes en el Universo. Las vemos en asteroides, cometas, en las lunas en el Sistema Solar exterior e incluso en los obscuros y fríos espacios entre las estrellas, así que la sustancia de vida está en todas partes.

Y luego está el tiempo. Hay millones de años para la evolución biológica en todos esos mundos y hay muchos mundos mucho más antiguos que el nuestro.

Así que si juntamos muchos lugares, mucha materia orgánica y mucho tiempo, parece muy difícil creer que nuestro irrisorio y pequeño planeta es el único que está habitado”.

Entonces ¿existen o no?

La respuesta real podría ser sumamente subjetiva, de acuerdo a mi pensamiento y visión, podría decir que sí, pero no puedo afirmarlo categóricamente sijn evidencia. Para ello, el amigo de Carl, Frank Drake dasarrolló una ecuación que permite darle matemática a una idea, e inferir a través de la probabilidad, la existencia de extraterrestres. Ojo, esto no significa que categóricamente Drake haya dicho que sí existen, pero de una forma bastante objetiva se puede llegar a crear una hipótesis al respecto. Veamos detallladamente la ecuación de Drake. En 1961 formuló dicha ecuación para calcular qué probabilidad existía de que otra civilización pudiera comunicarse con nosotros. Sus cálculos arrojaron un resultado de 0,00000003%. Parece una posibilidad mínima, pero el hecho es que Drake fue criticado por arrojar una estimación demasiado optimista.

Teniendo en cuenta que pueden contabilizarse entre 200 y 400 millones de estrellas en la Vía Láctea, la ecuación de Drake supondría que hasta 10 civilizaciones de nuestra galaxia poseerían vida inteligente y serían capaces de comunicarse con nosotros.

A pesar de las críticas recibidas, la ecuación de Drake fue la primera formulación matemática aceptada por la comunidad científica para determinar la existencia o no de vida inteligente fuera de nuestro planeta.

Así, la fórmula de Drake es la siguiente:

N = R* · fp · ne · fl · fi· fc · L

-N es la respuesta buscada: el número de civilizaciones que podrían comunicarse con nosotros.

-R* es el número total de estrellas capaces de albergar planetas.

-fp corresponde a la cantidad de esas estrellas que tienen sistemas planetarios.

-ne representa la media de planetas con posibilidad de vida que habría en esos sistemas.

-fi comprende el número de planetas en los que, efectivamente, se desarrolla vida inteligente.

-fc descubre la cantidad de planetas con vida inteligente y que, además, podrían comunicarse con otros.

-L se refiere al momento de vida del planeta en el cual se desarrolla esa civilización.

Drake, al igual que Sagan, fue uno de los impulsores del Instituto SETI que lleva más de cinco décadas esperando una respuesta extraterrestre.

Para algunos es casi imposible precisar algunos factores de su fórmula, como el número de planetas que pudieran albergar vida inteligente o, en un paso más allá, cuántos de ellos contarían con la tecnología adecuada para comunicarse con la Tierra, por lo cual el resultado de la ecuación dependería en gran medida de factores estadísticos inexactos y alterables.

Matemáticamente está bien formulada, pero es posible que la ecuación de Drake no nos aporte un resultado fidedigno acerca de si estamos solos o no. Dado que, en mano, contamos con muy pocos parámetros precisos, los analistas han ofrecido resultados tan dispares como la posibilidad de una sola civilización ajena a la nuestra, veinticuatro o diez millones. Sin embargo, representa una aproximación bastante aceptable a tener en cuenta sobre una de las dudas más recurrentes de la mente humana.

No sabemos con precisión la tasa de formación de estrellas de cada año, tampoco la fracción de estrellas con planetas ni el número de planetas habitables por todo tipo de vida potencialmente inteligente. Lo que sí tenemos son rangos de estimaciones de estos números. Pero, empero, podemos ser optimistas respecto a ciertos cálculos. Y este es meramente sesgo personal mío. Lo que me parecía una posibilidad aterradora a los ocho años, me resulta una posibilidad fascinante treinta años después. Independientemente de lo que la cultura popular nos haya legado a través de Star Wars, Star Trek, los cómics, etc. La probabilidad de saber que haya afuera existan seres ya no antropomórficos, grises, y malígnos, sino completamente diferentes a los seres vivos que conocemos, o incluso existan a nível bacterial solamente, o a nivel botánico, esto sería realmente fascinante y tiraría por borda tantas creencias antropocéntricas basadas en aquel infame libro de la edad de bronce escrito por pastores de cabras semianalfabetas.

Por otra parte, la Paradoja de Fermi, nos trata de abofetear cuando se trata de demostrarlo con evidencia. Aunque, citando a Sagan, la ausencia de evidencia, no es evidencia de ausencia. Enrique F. Borja, director científico de Órbita Laika, para National Geographic, nos da esta visión sobre la paradoja:

En el universo observable, hay unas cien mil millones de galaxias. En cada una de esas galaxias estimamos que han de haber unas cien mil millones de estrellas. Y ahora sabemos que hay aproximadamente un planeta por cada estrella.

Conociendo todos estos datos no es extraño que el ser humano se cuestione: ¿Estamos solos en el universo? No es para nada un planteamiento original, pues la humanidad se lo ha preguntado desde que tuvo la constancia de su lugar en el universo. Pero, sin duda alguna, el que la formuló de una forma más contundente fue Enrico Fermi.

En el verano de 1950, Fermi estaba pasando un día junto a otros tres colegas, Edward Teller, Herbert York y Emil Konopinski y salió a colación la posible existencia de civilizaciones extraterrestres presentes en nuestra galaxia. Como no podía ser de otra manera, Fermi se mostró entusiasmado con la cuestión y, de hecho, se planteó la posibilidad de que nos hubieran visitados tales civilizaciones. Y el planteamiento fue tal que así:

Tenemos unas cien mil millones de estrellas en nuestra galaxia. Muchas de ellas serán similares a nuestro Sol y muchas de estas serán mucho más viejas que nuestra estrella.

Seguro que algunas de esas estrellas tienen planetas que pueden soportar vida.

En muchos de esos planetas con vida se darán las circunstancias y características de estabilidad que hayan permitido el desarrollo de vida inteligente.

Algunas de esas civilizaciones habrán sobrevivido en el tiempo y habrán avanzado tecnológicamente tanto como para afrontar viajes espaciales.

Aunque no se puedan mover a la velocidad de la luz ni superior, han tenido el tiempo suficiente de llegar a la Tierra.

Si todos estos puntos son correctos, deberíamos de haber tenido constancia inequívoca de la visita de extraterrestres. Como no es el caso, Fermi se preguntó: ¿Dónde está todo el mundo?

Hoy día, se habla de problema o paradoja de Fermi en un sentido más amplio, la cuestión no es ya si nos han visitado o no, es simplemente si podremos tener contacto con alguna civilización extraterrestre en caso de existir. Este problema de Fermi ha suscitado mil y unas posibles resoluciones, sin embargo, aún nos queda mucho por conocer del universo, de la física, de la química y de la biología para poder dar una respuesta definitiva.

El miedo a los extraterrestres es la sustitución moderna del miedo a los demonios. En un mundo donde el conocimiento científico avanza para aplastar las creencias oscurantistas de las religiones abrahámicas, la ciencia poco a poco fue curioseando tras la posibilidad de encontrar otras formas de vida. Y en pleno auge de la era Mc Carthy, la ciencia ficción de occidente le atribuyó características negativas, muchas veces basadas en el comunismo o nazismo, a criaturas extraterrestres. Ejemplos sobran, desde Flash Gordon, pasando por Star Wars, el Brainiac de Superman, o incluso algunos personajes de Marvel Comics.

El comunismo extraterrestre en su máxima expresión

La idea que la ciencia nos deja sobre la posibilidad latente de vida extraterrestre, fue secuestrada por sensacionales y entretenidas lecturas de los años cuarenta, seriales de televisión, y películas incluso magníficas, pero no dea de ser un sesgo creado bajo el argumento de la ignorancia de estas civilizaciones. Por una parte, podría ser similar a la conquista de América, y podría haber allá afuera seres extraterrestres similares a las civilizaciones mesoamericanas, con costumbres y ritos que no entendemos. Y, en el peor de los casos, citando a Stephen Hawking, nosotros seríamos el espejo de esas civilizaciones prehispánicas, y los extraterrestres los conquistadores…

Stephen Hawking justifica la investigación de la vida alienígena inteligente porque su existencia es “casi un hecho”. Sin embargo, sugiere tener cuidado con los mensajes que se envían al cosmos por las amenazas potenciales que implicaría el contacto con los extraterrestres. Y Ray Bradbury en sus Crónicas Marcianas, nos entrega una hermosa y detallada lectura sobre unos marcianos que primero parecen ser villanos fascistas, pero que con el transcurrir de la obra, nos muestran que los destructores, separatistas, racistas, y peligrosos, son los humanos que llegaron a Marte a causar desolación, dejando un final abierto donde, tras consumirse una casa completamente abandonada en su propia tecnología, o mostrar a un villano vilipendado por su ignorancia ser emparedado como en las historias de Poe, la extinción marciana observa desde el fondo de un lago a los humanos, nuevos residentes del planeta rojo, como los nuevos marcianos.

¿Debemos tenerles miedo a los extraterrestres?

Sí y no. Quiero decir, y este apartado es muy personal, que finalmente, desmoronando la idea de criaturas acechandonos en la oscuridad inspiradas por nuestra imaginación, en depredadores del pasado, o creencias arcaicas, los extraterrestres per sé son una muy plausible realidad, y sin embargo, lo que nos provoca miedo son los extraterrestres vendidos por los medios, porque, finalmente, no podemos siquiera imaginar como podrían ser formas de vida tan dispares, con necesidades biológicas distintas, ni si tienen sistemas políticos o científicos. No podemos conocer su civilización más que como mera especulación basada en lo que somos nosotros.

El miedo a los extraterrestres es un espejo del miedo que tenemos a lo peor del ser humano, conquistas, destrucción de recursos, violación, y un largo etcétera. El miedo a los extraterrestres parte de la concepción que tenemos de dichos seres hecha mirando al abismo de nuestra propia existencia, y convirtiendo ese abismo en criaturas exógenas. Es un miedo que debe acabar.

A los 8 años, como dije, me habría aterrado todo lo que tenga que ver con alienígenas. Hoy me intriga de forma apasionada la posibilidad de llegar a entablar comunicación con ellos. Y es que uno como individuo también evoluciona.

El miedo, en conclusión, surge del desconocimiento, y la luz de la ciencia, la investigación seria, y la observación de fenómenos, arroja iluminación sobre creencias y supuestos. Mientras más avanzamos en el camino del cuestionador escéptico, viviremos con menos miedo a lo desconocido, a la oscuridad. Siempre habrá temores a otras cosas, generalmente provocadas por nosotros mismos como la guerra, el hambre, el desempleo; o de factores completamente naturales que no podemos cambiar, como los terremotos, la muerte, o la pérdida de un ser querido. El miedo, al final, puede ser usado como motor para salir de situaciones, como símbolo para proyectar sobre lo que nos aterra (Batman es el mejor ejemplo de cómo usar el miedo personal para darle forma a un símbolo que se convertiría en el objeto del terror de aquel que cometiera actos viles como el robo o el asesinato). El miedo interior a lo desconocido, nos debe servir entonces como símbolo para conocer lo desconocido, para investigar, encontrar respuestas, cuestionar, y sobre todo, arrojar luz en el sendero de aquellos menos afortunados.

Sobre la falsa historicidad de Jesús: Jesucristo NUNCA existió (versión aumentada)

(Aquí el episodio de Herejes El Podcast donde hablamos sobre este tema https://youtu.be/6N7T9VLOHzM)

Introducción a la historicidad de Jesucristo basada en el argumento de Hitchens:

(Fuente https://youtu.be/vMo5R5pLPBE)

Alguna vez Hitchens comparó el cuestionar la existencia de Jesucristo con el cuestionar la existencia de Sócrates a nivel histórico. Sin embargo, más allá de la evidencia real que sustente o no la existencia de cada uno (spoiler: Hay mucha más evidencia de Sócrates), Hitchens refirió que en caso de haber un “deluded Rabbi” (Rabino demente) que se auto-inventara historias magnánimas para darse un supuesto orígen divino y ya no sólamente no enseñarte a pensar como lo haría Sócrates, sino imponerte un tipo de pensamiento tan ostacista y retorcido, habría sido o un piscópata, o un demente, que, creyese o no que el mundo llegaría prontamente a su fin, estaría instando a personas normales y cuerdas a dejar atrás a sus familias, sus fuentes de vida e ingresos, sus hijos, en pos de él y su fantasía, nuevamente sin evidencia sustentable, de ser una divinidad o un enviado de los cielos. Es algo grave y hasta peligroso, o lo hubiera sido para sus supuestos seguidores en su momento en un mundo donde los supuestos “milagros” no eran más que errores perceptivos de la realidad, y favoreció a la formación de esta herramienta de gestión de la incertidumbre llamada religión, particularmente cristiana, y era hasta lógico que hubiera locos así, como se ha demostrado con los fundadores de las sectas. Esto le habría dado un punto a sus palabras ya no de falta de realidad, sino incluso un grado de maldad.

Hitch sobre Sócrates: La colisión entre nuestras facultades de raciocinio, y cualquier forma de fe organizada se ejemplifica muy bien en el juicio a Sócrates en 399 BC. ¿Podemos tener certeza de la existencia de Sócrates? Tenemos documentos y evidencias de la vida de Sócrates que hacen posible aseverar su existencia de forma plausible, pero más allá de su existencia o no, la importancia de Sócrates reside en el hecho de que su enseñanza aplicable no es dependiente de la fe, y jamás fue totalitaria, es decir, podemos tomar de Sócrates los puntos importantes sin necesidad de asegurar que TODO lo que dijo sea verdad infalible, y si no lo creemos, desaparecer en el fuego del infierno, porque “lo digo yo”, “porque mi madre nunca se acostó con nadie y eso me da el halo de pureza divina” y eso prueba “la verdad de mis dichos”.

Profundizando un poco, tomar por ciertos la inmaculada concepción, el nacimiento virginal, o la resurrección, es algo que choca completamente con la lógica. Fenómenos irrepetibles, incomparables, e imposibles de medir, que además, no dejaron ninguna evidencia sustentable. Ojo, por evidencia no vamos siquiera a molestarnos en minimizar a la biblia como fuente, por cuestiones que analizaré más adelante, y porque, como lo expliqué en mi primer texto, no vas a tomar un trabajo escrito sobre un personaje, llámese Jesús o Kal El, como evidencia histórica.

Respecto a la historicidad según Hitchens

Hitch propone la idea de que:

A) Era un Rabino con el pensamiento arcaico de la edad de bronce con una historia falseada, de inicio, que debía ser un descendiente de la casa de David, debía haber nacido en Belén, para cuyo caso se debía dar un montón de situaciones fabricadas que ya atentan contra la evidencia existente. Por ejemplo, cuando se buscaba a los niños menores de dos años para matarlos por orden de Herodes, y conociendo la objetividad y precisión en cuanto a data que manejaban los romanos, jamás se ha encontrado un censo Romano en la zona para buscar a estos niños. Los romanos, hacían censos de todo, eran una de las civilizaciones predecesoras de lo que actualmente conocemos como “Data Science” o de “Big Data” en su época. Por otra parte, nada más era más fácil volver relativa la causa y el efecto y hacer que Jesús naciera en X lugar sin todas estas peripecias. ¿Pudo haber un individuo demente que fabricara esto como historia de su propia vida? Si, pero ¿porqué habría de trascender?

Hitch también propone el hecho de que los testigos de la resurrección eran en su mayoría mujeres, mujeres de la edad de Bronce donde jamás se les habría dado oportunidad de exponer en una corte, donde jamás se les habría escuchado, ni dado oportunidad alguna de manifestar su experiencia.

o

B) Por otra parte ¿no hace ruido que la historia de Jesús sea un plagio evidente de otras deidades de civilizaciones diferentes? ¿No es Jesús sino Saturno mezclandose con los hombres y proveyendo leyes y reglas, nacido en los veintitantos de Diciembre como guiño al solsticio? ¿No es la adoración misma al sol, de orígenes acadios, mexicas, griegos, egipcios, mesopotámicos, etc. la que da producto y forma al nombre El, del cual derivan Helios y Elohim, y los nombres mismos de los Ángeles bíblicos como Rafael, Gamaliel, Miguel, Emmanuel, Luzbel, y uno muy especial del que hablaremos adelante? El término Elohim ha sido explicado como el plural derivado de El, o una forma plural de Eloah. A pesar del desacuerdo respecto al método de derivación, se supone que en hebreo arcaico el singular de la palabra que significaba «Dios» era El, y su forma plural, Elohim. Solamente en épocas posteriores se acuñó la forma singular Eloah, dando lugar a un gramaticalmente correcto Elohim. Lagrange sostiene que Elohim y Eloah son derivados de El (Dioses, mitos y rituales de los semitas occidentales en la antigüedad — José María Blázquez — (Editorial Cristiandad, 2001) P. 30).

¿No es Jesús Mitra, cuyo origen se remonta al segundo milenio antes de la era común? Mitra era el poseedor de la verdad. Su acto de matar a un toro era un acto cosmogónico comparable a la matanza del dragón Vritra llevada a cabo por el dios Indra, epopeya mencionada por primera vez en el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.) y que se representa en la biblia cuando Jesucristo, en una de sus representaciones en el viejo testamento como figura en los cielos todavía no encarnada en la tierra, expulsa al dragón, al mismo Satanás, a la tierra.

Dionisio, en la religión romana, nace también un 24 de Diciembre, de una madre virgen y es cuando en Alejandría, el paganismo incipiente festejaba a Aión, quién es su versión de Dionisio (Macchioro, Vittorio (1928): «Orphism and Paulinism», From The Journal of Religion, 8 (2), págs. 337–370.)

En resumen, todo este fraude es evidentemente de fabricación humana, para cerrar con la cita de Hitchens, si nos remontamos en la misma biblia al Éxodo, el vagar en el desierto, Canaán, etc. Son todos objetos de estudio que incluso académicos israelíes actuales desechan como meras fabricaciones, llevándonos al punto que la profecía de la descendencia de David que traería al Mesías, está fuertemente arraigada en fabricaciones mitológicas prestadas y eventos históricos de la tribu de Israel que jamás sucedieron.

La evidencia no existe más allá de la biblia.

Cuando se habla de Jesús, la mayoría de los apologéticos, estas personas que quieren dar autenticidad a los hechos narrados sobre Jesus, se dividen en dos: Quienes citan de forma inocente y hasta tierna a la biblia, igual que un niño de 7 años citando a un cómic para dar fe de la veracidad de la existencia de Spider Man, y quienes quieren apelar, la mayoría de las veces sin conocimientos o fundamentos históricos, sino guiados de oídas, al testimonio Flaviano, Plinio, o Tácito, ignorando los datos tan estrictos que se manejaban en el imperio romano y su arcaico sistema de Big Data. Cosa que analizaremos más adelante al hablar de esta historicidad y las falsificaciones en la ya no poca, sino casi nula documentación al respecto. Además, vamos a establecer una línea de tiempo basada en la evidencia histórica encontrada que nos va a indicar algo muy importante: El concepto fue creado antes que el guión, veamos a continuación

¿Qué es el Kyrios griego y por qué importa para darle forma al mito?

La palabra griega Kýrios (κύριος) significa “señor, Señor, maestro”. En la religión se usa para designar a Dios. Se usa en ambas, la Septuaginta, (traducción de la Biblia hebrea al griego) y el Nuevo Testamento griego. (The Christology of the New Testament (La Cristología del Nuevo Testamento) por Oscar Cullmann 1959 ISBN 0–664–24351–7 páginas 234–237)

La palabra kýrios aparece aproximadamente 740 veces en el Nuevo Testamento. Uno de los debates de las escuelas de pensamiento sobre la escritura bíblica apunta a que se usa esta palabra para asignar a Jesús los atributos del Dios que se encuentran en el Antiguo Testamento. Pablo, o Saulo de Tarso, en su filosofía del conocimiento, crea un montón de epístolas o cartas, y hay otro montón que se le atribuyen y aparentemente fueron escritas por seguidores suyos, pero no me adelanto, ya lo veremos, donde da forma a este concepto del Kyrios como un concepto moral, y no como un individuo.

De inicio, la palabra griega tiene un significado de ser un “maestro, tutor, o alguien que transmite protección y enseñanza”.

Una mujer, por ejemplo, cualquiera que fuese su edad, no tenía estatus de “ciudadano”, por lo que tenía que tener un tutor masculino adulto, un kyrios, pues no podía actuar de forma independiente, ante cualquier contrato legal. El kyrios, que tenía también un papel de responsable, para una mujer soltera sería su padre y en el caso que éste muriese podría ser un hermano, un tío o un pariente, siempre masculino. Cuando se casaba, este papel pasaba a su marido y si se quedaba viuda, podía tener por kyrios a su hermano o su hijo. (The Ten Commandments William Barclay, 2006, ISBN 0–664–25816–6 p. 110.)

Las epístolas o cartas del apóstol Pablo, tienen como peculiaridad, al ser analizadas, que más allá de las traducciones bíblicas modernas, no hablan de un “Jesucristo”, vaya, ni de un “Jesús”. El concepto de Pablo es más, algo como lo que menciona el innombrable Arjona, pero que es útil en este contexto: Jesús es verbo y no sustantivo. Las epístolas paulinas hablan del Cristo como verbo de acción, como algo que se hace, y no como un individuo o sustantivo, reitero, estoy refiriéndome al texto original, ya que muchas traducciones han tratado de adaptarse para aparentar que Pablo habla ya de un Jesucristo integral.

La cristología central de Pablo transmite la noción de la preexistencia de Cristo y la identificación de Cristo como Kyrios. Las epístolas paulinas usan Kyrios y las traducciones identifican dicho vocablo como Jesús casi 230 veces y expresan el tema de que la verdadera marca de un cristiano es la confesión de los valores de Cristo como un rol a seguir. Pablo vio la superioridad de la revelación cristiana sobre todas las demás manifestaciones divinas como una consecuencia del hecho de que Cristo es el Hijo de Dios. Las epístolas paulinas también adelantaron la “cristología cósmica” desarrollada más tarde en el cuarto evangelio, elaborando las implicaciones cósmicas de la existencia de Jesús como el Hijo de Dios.

Es claramente evidente que la creación de Kyrios como figura y concepto creada por Pablo tiene fuertes raíces en el viejo testamento, y se puede asemejar un poco, tomando el tema recurrente que voy a tocar a cada rato de los cómics y superhéroes, que este Kyrios Paulino es como el concepto del Batman de Nolan. Batman, si era un individuo, pero él mismo predicaba la idea de ser un símbolo, que a la larga, tras su muerte o retiro, cualquiera podría ser Batman. Es Batman entonces, una idea, un símbolo, y un ejemplo a seguir, más que un individuo.

Retomando el tema de la autoría de las epístolas paulinas, fuera de la carta a los Hebreos, se establece de facto que Pablo es el autor intelectual y escritor, sin embargo, las cartas impugnadas pueden haber sido falsificaciones, ya que eso parece haber sido un problema entre la iglesia primitiva en general.

En su “comentario sobre la carta a los Gálatas” Joseph Barber Lightfoot escribe: “En este punto [Gal 6:11] el apóstol toma la pluma de su amanuensis en el texto (La amauensis / əˌmænjuːˈɛnsɪs (AMANUENSIS o COPISTA / es una persona empleada para escribir o mecanografiar lo que otro dicta o copiar lo que ha sido escrito por otro, y también se refiere a una persona quien firma un documento en nombre de otro bajo la autoridad de este último), y el párrafo final está escrito con su propia mano. Desde el momento en que se empezaron a falsificar epístolas en su nombre (2 Tes 2: 2; 3:17) parece haber sido su práctica cerrar con unas pocas palabras de su propia letra, como precaución contra tales falsificaciones… En el caso presente, escribe un párrafo completo, resumiendo las principales lecciones de la epístola en oraciones concisas, ávidas e inconexas. Lo escribe también en caracteres grandes y en negrita (Pelikois grammasin), para que su letra refleje la energía y determinación de su alma”.

La Teología Cristiana en las cartas Paulinas

Las cartas [de Pablo] no hacen alusión a los padres de Jesús, y mucho menos al nacimiento virginal. Nunca se refieren a un lugar de nacimiento. . . No dan ninguna indicación del tiempo o lugar de su existencia terrenal. No se refieren a su juicio ante un funcionario romano, ni a Jerusalén como el lugar de ejecución. No mencionan ni a Juan el Bautista, ni a Judas, ni la negación de Pedro de su maestro. . . . Estas cartas tampoco mencionan ningún milagro que se supone que Jesús hizo, una omisión particularmente llamativa, ya que, según los evangelios, hizo muchos. (G. A. Wells, The Historical Evidence for Jesus (Buffalo, NY: Prometheus, 1982), 22./ G. A. Wells ap. Eddy, Paul Rhodes; Boyd, Gregory A. The Jesus Legend: A Case for the Historical Reliability of the Synoptic Jesus Tradition. Baker Academic. p. 203. ISBN 978–0–8010–3114–4)

Si bien los eruditos del Nuevo Testamento están de acuerdo en que Pablo tiene relativamente poco que decir sobre la vida y el ministerio de Jesús, la mayoría admite que Pablo vio a Jesús como un contemporáneo reciente. Sin embargo, los teóricos de Jesús legendario más extremos — particularmente los teóricos del mito de Cristo — niegan esto. Argumentan que nada en las cartas de Pablo indica que él creyera que Jesús era un contemporáneo suyo. Más bien, sostienen, la teología del Jesús de Pablo como una figura salvadora que sigue el modelo de figuras similares dentro de las antiguas religiones de misterio. Según la hipótesis, Pablo creía que Cristo entró al mundo en algún momento del pasado distante, o que existió solo en un reino mítico trascendente, y murió para derrotar a los poderes del mal y redimir a la humanidad. Sólo más tarde Jesús fue remitificado como un judío contemporáneo. Por lo tanto, probablemente esté escribiendo sobre una entidad mítica, una deidad celestial o “una figura salvadora con el modelo de figuras similares dentro de antiguas religiones misteriosas”, llamada Jesús. (Eddy, Paul Rhodes; Boyd, Gregory A. (1 August 2007). The Jesus Legend: A Case for the Historical Reliability of the Synoptic Jesus Tradition. Baker Academic. p. 202. ISBN 978–0–8010–3114–4. [Paul and Jesus among the Skeptics — Paul’s Lack of Historical Information])

Evidencia y sustento del tiempo en que se escribieron los evangelios, tras las cartas paulinas.

La mayoría de los eruditos sostienen la hipótesis de las dos fuentes, la cual afirma que el evangelio de Marcos fue escrito primero (ver tabla). De acuerdo con la hipótesis, los autores de los evangelios de Mateo y el de Lucas utilizan entonces Marcos y el hipotético documento Q (A grandes rasgos, el documento Q es un hipotético documento con enseñanzas de Jesús, transmitidas principalmente por tradición oral, no existe evidencia de su existencia), además de algunas otras fuentes, para escribir sus evangelios individuales. (Peter, Kirby. «Gospel of Mark». Early Christian Writings. Achtemeier, Paul J. (1992). «The Gospel of Mark». The Anchor Bible Dictionary . New York: Doubleday. p. 545. ISBN 0–385–19362–9. Easton, M. G. (1996) [1897]. «Luke, Gospel According To». Easton’s Bible Dictionary. Oak Harbor: Logos Research Systems, Inc. Meier, 1991, pp. 955–956. II Helms, Randel (1997). Who Wrote the Gospels?. Altadena, California: Millennium Press. p. 8. ISBN 0–9655047–2–7. Harris, Stephen L. (1985). Understanding the Bible. Palo Alto: Mayfield. Harris, Stephen L. (1985). «John». Understanding the Bible. Palo Alto: Mayfield. pp. 302–310.)

Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas son referidos como los evangelios sinópticos, debido a que tienen una secuencia y una redacción similares. Además están compuestos en griego koiné, y la mayor parte de Marcos y aproximadamente la mitad de Mateo y Lucas coinciden en su contenido, en la misma secuencia, a menudo casi palabra por palabra.

Los evangelios sinópticos son las principales fuentes de información histórica sobre Jesús y del movimiento religioso que fundó.​ Ellos relatan la vida, ministerio, crucifixión y resurrección de un judío llamado Jesús, que habló en arameo.

A continuación un diagrama que muestra las posibles fechas en las que se escribieron los libros que se adaptaron para volverse el evangelio:

La asombrosamente completa ausencia de material evangélico confiable comienza a coincidir, a lo largo de su propia trayectoria, con otro enfoque minimalista del Jesús histórico, a saber, que nunca hubo uno. La mayoría de los eruditos radicales holandeses, siguiendo a Bruno Bauer, argumentaron que toda la tradición del evangelio fue fabricada para historizar un dato originalmente desnudo de un salvador (venga, prácticamente un cómic, nuevamente), quizás derivado de las religiones misteriosas, o el gnosticismo, o incluso más allá. El argumento básico ofrecido para esta posición, me parece, es el de la analogía, las semejanzas entre Jesús y los salvadores de la religión gnóstica y misteriosa (y Superman, y Luke Skywalker, et al) son demasiado numerosos y cercanos para descartarlos (analizaremos más a fondo est con la escala Raglan). (Price, Robert M. (2003). The Incredible Shrinking Son of Man: How Reliable Is the Gospel Tradition?. Prometheus Books, Publishers. p. 350. ISBN 978–1–61592–028–0).

Las epístolas paulinas son un conjunto de trece cartas (epístolas) escritas o atribuidas a san Pablo y redactadas en el siglo I, mientras los evangelios están datados tanto por historiadores como por datación radiométrica (descomposición natural con el tiempo de isótopos radioactivos en los objetos históricos encontrados) entre los siglos II e incluso III. O sea, el guión se escribió primero, y los varios storyboards, de los cuales sobreviven los 4 menos contradictorios, hasta más de 100 años después. Se trata de un corpus de escritos representativos del llamado cristianismo paulino, una de las cuatro corrientes básicas del cristianismo primitivo que terminaron por integrar el canon bíblico.1​ De las epístolas paulinas nos han llegado copias tan antiguas como el papiro datado de los años 175–225.

Hay un grupo de epístolas paulinas que tienen una antigüedad incluso mayor, las llamadas “Cartas auténticas” fecha de redacción es la más antigua de los libros del Nuevo Testamento, apenas 20–25 años posterior a la supuesta muerte de Jesús, y probablemente anterior incluso a la de los evangelios, por lo que constituyen documentación de carácter capital en cualquier análisis sobre los inicios del cristianismo. Eso nos da una claridad impresionante sobre la idea central de la disertación sobre la falsa historicidad de Jesús. Primero se creó el concepto moral, la enseñanza aspiracional que representa este “Role Model”, y mucho tiempo después, se le dió forma humana y se le escribieron biografías, todas basadas en mitos preexistentes, como Dionisio, Mitra, o Saturno.

Además, hay cartas que ni siquiera pueden atribuirse en verdad a Pablo, llegando al punto en el que incluso se duda de la intención de estas mismas. Las epístolas paulinas pseudoepigráficas o epístolas deuteropaulinas.

Los argumentos que se utilizan para cuestionar la autoría paulina de algunos de estos escritos hacen referencia al estilo literario, al vocabulario empleado y a la doctrina, pues existen matices entre algunas de ellas. Se trata de las siguientes obras:

-la Segunda Epístola a los Tesalonicenses

-la Epístola a los Colosenses

-la Epístola a los Efesios

-la Primera epístola a Timoteo

-la Segunda epístola a Timoteo

-la Epístola a Tito.

(The Gnostic Gospels 1979; Luigi Cascioli, www.jesusneverexisted.com, Daniel T. Unterbrink, New Testament Lies (iUniverse, 2006), J. Murphy-O’Connor, Paul, A Critical Life (Clarendon, 1996), J. Murphy-O’Connor, Paul, His Story (Oxford, 2005), The Jesus Myth / The Jesus Legend, 1999; Elaine Pagels, Asimov’s Guide to the Bible: The Old and New Testaments, Wings Books (Random House), 1981)

¿Existe evidencia fuera de la biblia?.

Desde el punto de vista Cristiano Creyente parece fácil: un historiador escribió que existió un hombre llamado Jesús que hizo milagros y que era el Mesías, y que además fue crucificado. ¿Qué mejor evidencia?

¿O no?

Como es de esperarse existen numerosas opiniones en contra de este párrafo. La autenticidad del fragmento ha sido cuestionada filológicamente e historiográficamente. Aunque no faltan quienes defienden la autenticidad de este texto, la mayoría de los historiadores y filólogos no consideran que sea auténtico, al estar plagado de interpolaciones cristianas. Se sospecha que este párrafo pudo haber sido una agregación posterior; hay muchas razones para suponer esto. Veamos algunas:

Es muy difícil que para la época cuando Josefo escribió (supuestamente) este párrafo hubiese utilizado palabras de alabanza hacia un judío y menos aun proclamándolo como el Mesías; esto hubiese enojado mucho a las autoridades romanas de la época.

– Orígenes y los primeros escritores teológicos ignoraron y nunca mencionaron el pasaje anteriormente citado.

Es verdaderamente asombroso que un historiador como lo era Josefo que describía con el más mínimo detalle los juicios de algunos Judíos de la época, solo dedicase a un personaje tan extraordinario como lo era Jesús solo unas pocas líneas, sin mencionar absolutamente nada de sus milagros y portentos.

Hay que aclarar que existen varias versiones de dicho párrafo:

Versión griega

Recogida por Eusebio de Cesarea en Historia Eclesiástica (capítulo I, 11), del año 323. Trasmitida a través de la literatura de la Europa cristiana, las copias más antiguas están datadas en el siglo X.

“Apareció en este tiempo Jesús, un hombre sabio, si en verdad se le puede llamar hombre. Fue autor de hechos sorprenden­tes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron. Este era el Cristo (el Mesías). Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato. Este lo condenó a la cruz. Sin embargo, quienes antes lo habían amado, no dejaron de quererlo. Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de él ésta y otras mil cosas maravillosas. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido”. (Ant., XVIII, iii, 3)

Versión árabe

También conocida como versión eslava. Incluida en el siglo X en una traducción al árabe de la obra de Flavio Josefo, dentro de la Historia Universal, desde sus inicios hasta 941/942 d.C., debida a Agapio, obispo de Hierápolis. Fue sacada a la luz en 1971 por el exégeta judío Shlomo Pines.

“En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas.”

Versión siríaca

Aparece en Crónica siríaca, obra del siglo XII, de Miguel el Sirio.

Como podemos ver, la copia más antigua de estas versiones son del siglo X; por lo que esperar que en los numerosos procesos de transcripción-traducción se hubiese mantenido la esencia original de Josefo es una ilusión muy grande.

Acerca de su autenticidad hay opiniones enfrentadas:

Primero, están aquellos que consideran al pasaje entero como falso. Las razones principales para esta visión parecen ser las siguientes:

Josefo no podría representar a Jesucristo como un simple moralista y por otra parte no podría enfatizar las profecías y expectativas mesiánicas sin ofender las susceptibilidades romanas;

El pasaje arriba mencionado de Josefo parece haber sido desconocido por Orígenes y los primeros escritores patrísticos;

Un segundo grupo de críticos no consideran la totalidad del testimonio de Josefo concerniente a Cristo como falso, pero sostienen que existe una interpolación de las partes marcadas arriba entre corchetes. Las razones asignadas para esta opinión pueden reducirse a las dos siguientes:

Josefo debe haber mencionado a Jesús, pero no puede haberlo reconocido como el Cristo; por lo tanto parte del actual texto flaviano debe de ser genuina y parte interpolada.

Igualmente, la misma conclusión se sigue del hecho de que Orígenes conocía un texto del autor judío acerca de Jesús, pero no le era familiar el analizado, ya que, de acuerdo con el gran doctor de Alejandría, Josefo no creía que Jesús fuese el Mesías. (In Matth., XIII, 55; Contra Cels., I, 47).

Esta hipótesis recibió una sólida confirmación en 1971, al descubrirse la versión árabe de la Historia del Mundo del obispo Agapio de Hierápolis, que muy posiblemente ofrece el texto original de Josefo, sin las interpolaciones cristianas posteriores (vid. infra).

Una tercera clase de estudiosos cree que el pasaje completo acerca de Jesús, como se encuentra hoy en día en Josefo, es genuino.

Los exégetas se dividen en tres grupos de opiniones:

Los que afirman que sobre el texto de Flavio Josefo uno o varios cristianos intercalaron añadidos (señalados en negrita sobre el texto de la versión griega).

Algunos autores, como Eisler, opinan que fue retocada la versión griega, pero no la árabe.

Muchos opinan que la falsificación se produjo en dos momentos:

el primero más discreto dio lugar a la versión árabe;

y el segundo con la interposición de frases de contenido cristiano, originó la versión griega.

Los que opinan que todo el texto es genuino, escrito por Flavio Josefo. Este grupo es minoritario y casi exclusivo de la apologética cristiana más conservadora.

Los que consideran que todo el párrafo es falso. Uno o varios cristianos lo escribieron sustituyendo al de Flavio Josefo.

Tácito

Cornelio Tácito (Cornelius Tacitus) (c. 55–120) fue un historiador, senador, cónsul y gobernador del Imperio romano.

Hacia el año 116, el historiador romano Tácito escribió sus “Anales” (y no tiene nada que ver con PornHub, sino con el hecho de que se narraba historia año tras año). En el libro XV de los Anales Tácito narra el pavoroso incendio de Roma del año 64. Se sospechaba que el incendio había sido ordenado por el emperador Nerón.

Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.

Anales, 15:44:2–3

Aunque la autenticidad del texto de Tácito no ha sido cuestionada, numerosos autores han indicado que se desconocen sus fuentes. Se ha barajado la posibilidad de que se basara en Plinio o en las confesiones de los propios cristianos frente a la persecución policial. El fragmento aparece en el contexto de una larga diatriba contra los males del gobierno de Nerón, y se ha indicado que el interés de Tácito no estaba en el fenómeno cristiano en sí mismo, sino en la crítica al emperador.

Cuando escribió la obra donde nombra a Jesús (Anales) hasta la copia más antigua que se conoce de Tácito hay más de mil años de diferencia.

A pesar de su amplia y numerosa bibliografía solo existe esa cita sobre Jesús, obviando en el resto de su obra.

Tácito llama a Pilatos “Procurador” cuando en realidad era un Prefecto. Es importante recalcar que más allá de la piedra de Pilatos, no hay archivos en este “big data” romano que aseguren su existencia, y se vuelve una falsa evidencia cíclica.

Otros Historiadores:

No se han encontrado más referencias históricas relevantes de procedencia no cristiana acerca de Jesús del siglo I o principios del siglo II, al margen del Nuevo Testamento, pese a que numerosos historiadores y pensadores documentaron bastante exhaustivamente la época. Veamos algunos de los historiadores destacados de la época de los cuales absolutamente ninguno nombró o siquiera insinuó la existencia de Jesús:

– Tito Livio

– Catulo.

– Senneca.

– Filón de Alejandría.

– Plinio el Viejo.

– Juvenal.

– Marcial.

– Flacco.

– Plutarco.

– Justo de Tiberia.

– Apolonio de Triana.

– Quintiliano.

– Lucano.

– Epicteto.

– Itálico.

– Estacio.

– Ptolomeo.

– Arbitro.

– Apiano.

– Teón de Esmirna.

– Valerio Máximo.

– Arriano.

– Paterculo Rufo.

– Flegón de Grecia.

– Pausianas.

– Favorinus.

– Floro.

– Fedro.

– Gelio.

– Damis.

– Crisostomo.

Ninguno de ellos hizo la más mínima referencia sobre Jesús o alguno de sus portentosos milagros.

Ningún historiador nombra a ciudades como Nazaret, Cafernahun o Betsaida.

Ningún documento romano nombra la historia sobre el censo que ordenó Herodes, en la ciudad natal de cada habitante, y que llevó a José y María a Belén, no encuentra respaldo en los documentos romanos. Es importante recalcar que ningún gobernador hizo viajar a las gentes a sus ciudades de origen para ser censadas. Eso es absurdo, poco práctico y no sirve al verdadero propósito que tiene un censo: Saber qué personas viven en una determinada zona para colectar impuestos. Esta leyenda no tiene ninguna evidencia histórica.

Ningún historiador ni documento romano menciona la muerte de niños inocentes ordenada por Herodes a fin de matar al niño Jesús. ¿Es posible que después de semejante masacre ningún historiador haya dicho algo al respecto? Algo similar ocurre con el arresto y juicio de Jesús. Todo esto es muy extraño, ya que los romanos eran muy meticulosos en cuanto a la historia escrita. En la Palestina de ese periodo se encuentran muchos historiadores, entre ellos, el ya mencionado Flavio Josefo. ¿Por qué los escritos contemporáneos fiables no dicen nada sobre Jesús de Nazareth, si según la Biblia, fue todo un fenómeno social?

Ni siquiera referencia alguna a sucesos que debieron ser percibidos por muchas personas entre ellos los historiadores de la época:

De hecho, no hay evidencia histórica de que haya ocurrido un eclipse después de la supuesta muerte de Jesús. El evangelio de Mateo (capítulo 27) y el evangelio de Lucas (capítulo 23) dan un relato en profundidad de los eventos de la crucifixión. Ambos coinciden en que hubo una oscuridad repentina (posiblemente un eclipse o una nube de polvo de un volcán) que cayó sobre la tierra entre las 6 y las 9 horas del día. También explican que en el momento de la muerte de Jesús “el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo y la tierra tembló y las rocas se partieron”. Se dice que el terremoto fue tan severo que las tumbas de los muertos se abrieron, lo que debería haber sido un evento extremadamente traumático, particularmente cuando se combina con un eclipse.

– Los dos milagros de la multiplicación de panes y peces donde, según la Biblia, Jesús alimentó a más de 5 mil personas en cada oportunidad.

– La estrella que guió a los “Magos de Oriente” que no fue visualizada ni referida por ningún astrónomo de la época.

Los romanos eran muy exigentes cuando se trataba de registrar cosas. Los historiadores contemporáneos habrían registrado en detalle sucesos clave como terremotos y eclipses, y tanto la corte judía como los administradores romanos habrían registrado un terremoto lo suficientemente grave como para reventar tumbas (por encima de 8,5 en la escala de Richter)de haber sucedido. No hay registros seculares de ningún esfuerzo de socorro enviado a Jerusalén ni de ninguna obra de reconstrucción. Finalmente, el velo en el templo era extremadamente costoso y elaborado, y se habría registrado cualquier daño al mismo. La única explicación para esta falta de informes es que el terremoto y el eclipse simplemente no ocurrieron, al menos no en ese momento y lugar (Navaja de Ockham). Hubo terremotos contemporáneos en otras partes del Imperio (a los cuales se envió ayuda) y sabemos que ocurrieron terremotos en Jerusalén durante ese período, pero nada en el registro geológico puede ubicar uno exactamente en la supuesta fecha y hora de la crucifixión. De hecho, las únicas fuentes que relacionan un eclipse (o escombros volcánicos) son cristianas, que claramente intentan establecer un vínculo entre la supuesta muerte de Jesús y lo divino. Además, tampoco hay registros de la crucifixión de un presunto criminal y, como se señaló anteriormente, los romanos eran muy exigentes al referirse a registrar cosas y eventos. (Doherty, Earl (2001). «Robert M. Price — Deconstructing Jesus». Recensión. Higher Critical Review.

G. A. Wells (1996). The Jesus Legend. p. 48. ISBN 0812693345. «[…] that Josephus made some reference to Jesus, which has been retouched by a Christian hand. This is the view argued by Meier as by most scholars today particularly since S. Pines […])

Similitud en el mito, de Mitra a Superman.

Mayor Fitz Roy Richard Somerset, 4th Barón Raglan (10 de junio 1885–1964) fue un soldado británico, apicultor, agricultor y autodidacta académico.

Trabajó de forma independiente del sistema académico, realizó pocas investigaciones originales, pero abría nuevas líneas de razonamiento en la síntesis de trabajos de becarios. Mantuvo correspondencia con estudiosos y participó ampliamente en muchas asociaciones profesionales, aunque nunca ejerció ni recibió premios en ningún grado académico. Se desempeñó como presidente de la Sociedad de Folklore, de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, y el Real Instituto de Antropología, entre muchas otras organizaciones.

En su libro “El Héroe” Raglan hace un análisis de los diversos héroes que han existido y compara una serie de características comunes en todos ellos con las cuales creó una escala, llamada “La escala de Raglan”. Según esta escala, todos nuestros héroes siguen un modelo, un patrón. Para percatarse de esto se tuvieron en cuenta 22 arquetipos, es decir, 22 características comunes que compartían la mayoría de nuestros héroes. Raglan tomó como base al Héroe de la obra de Sófocles “Edipo Rey” (quizá usted lo ha escuchado por su famoso complejo…) el cual, reunía todas las características de la escala y ocupa la cima de la misma.

Veamos cuales son los 22 parámetros utilizados para medir a los “Héroes”:

1. La madre del héroe es una virgen de sangre real.

2. Su padre es un rey.

3. Este rey a menudo es pariente de la madre.

4. Las circunstancias de su nacimiento son inusuales.

5. Se le adjudica ser hijo de un dios.

6. Después de su nacimiento se intenta matarlo (usualmente por su padre, su madre o un abuelo).

7. Pero es salvado de ese intento.

8. Es criado por padres postizos en una tierra lejana.

9. No se conoce nada de su niñez.

10. Al alcanzar la adultez regresa o viaja a su futuro reino.

11. Obtiene una victoria sobre un rey, un gigante, un dragón o una bestia salvaje y luego

12. Se casa con una princesa, a menudo la hija de su predecesor.

13. Se convierte en rey.

14. Por un tiempo reina sin inconvenientes.

15. Dicta leyes.

16. Pierde el favor de los dioses o de sus seguidores.

17. Es exiliado.

18. Encuentra una muerte misteriosa.

19. Usualmente en la cima de una colina.

20. No tiene hijos o si los tiene estos no lo suceden.

21. Su cuerpo no es enterrado, sin embargo

22. Tiene uno o más sepulcros sagrados.

Resultados al aplicar la escala de Raglan en algunos ejemplos:

Teseo ….…………….20 — Mitología griega

Superman, Kal El ….…………….17 — DC Comics

Jesús de Nazaret… ..19 — Mitología cristiana e islámica (Isa)

Dionisio ……………..19 — Mitología griega y romana (Baco)

Rey Arturo …………19 — Literatura inglesa y francesa

Anakin Skywalker ..18 — Darth Vader en Star Wars

Perseo ……………….18 — Mitología griega

Hércules .……………17 — Mitología romana y griega (Heracles)

Gilgamesh …..………15 — Mitología sumeria

James T. Kirk ………13 — Capitán de la nave estelar Enterprise

Raglan más tarde afirmó que omitió a Jesús para evitar conflictos con su primer editor.

Como aficionado a Superman, más allá de profundizar en el tema del cómic y el cine, voy a citar ejemplos muy evidentes en ambas representaciones artísticas:
-El nombre Kal El.

-El padre divino Jor El

-Los padres adoptivos en la tierra, aunque en el caso de Jesús uno era padre adoptivo y la otra vientre de alquiler.

En Superman Returns, la frase de apertura es lo más cristiano jamás leído y digno de cualquier pasaje bíblico: “Harás de mi fuerza tu fuerza. Verás mi vida a través de tus ojos, así como la tuya la veré a través de los míos. El hijo se convierte en el padre y el padre en el hijo”. (Superman Returns, Bryan Singer, 2005)

En las versiones más recientes, las de Henry Cavill, es también bien evidente, por ejemplo, en “Man of Steel” todos esos flashbacks que Superman tiene a guisa de evangelio, el momento del sacrificio y la apoteosis, cuando el mismo Jor El en una visión le dice sobre Lois Lane representando a los humanos, “Aún puedes salvarla, aún puedes salvarlos a todos”. Después en BvS es más evidente aún el sacrificio final, pero previo a esto, la escena del redentor celestial salvando a la humanidad en el día de muertos, el posterior juicio que se le hace, donde incluso se le inculpa (la fiscal lavándose las manos como Poncio Pilato de forma analógica citando al “peach juice” y liquidada por Luthor) por los males venideros de los cielos, y más tarde, siendo crucificado tras haberse exhibido cinematográficamente la relación con María, o bien, su madre. La escena cúspide es cuando Wonder Woman, Lois, y Batman lo “bajan de la cruz” al igual que en las pinturas sobre la pasión.

Aron Ra sobre Jesucristo

(https://www.patheos.com/blogs/reasonadvocates/2015/11/03/jesus-never-existed/)

Vi un artículo en Inquisitor hoy, en el que alguien leyó 126 documentos históricos del Israel del siglo I, escritos por personas que deberían haber sabido acerca de Jesús, pero que nunca habían oído hablar de él. Esto incluye a Josefo, cuya única mención de Jesús ahora se sabe que fue una falsificación o redacción insertada más tarde por otra persona. Josefo también escribió extensamente sobre Herodes el Grande, pero nunca mencionó la Matanza de los Inocentes, la historia de la infancia de Jesús que refleja la historia de la infancia de Moisés (Y de Sargón de Acadia, por ende). Esto se debe a que ambas son solo historias que siguen temas populares. Esta es solo una parte de la evidencia de que Jesús nunca existió, o al menos una de las razones para sospechar que Jesús nunca existió, lo que explica por qué ahora soy un mítico.

Solía ​​pensar que Jesús era una persona real que vivía en Judea en algún lugar entre el 4 a. C. y el 40 d. C. Conozco a muchos cristianos que dicen que Jesús “dividió el tiempo” al nacer en el año cero, pero no hubo año cero. Los evangelios atribuidos erróneamente a Mateo y Lucas dicen que Jesús nació durante el reinado de Herodes el Grande, quien murió en el 4 a. C. Sin embargo, Lucas también dice que nació poco después del Censo de Quirinius, que se llevó a cabo diez años más tarde en el año 6 EC. Pero ninguno de los relatos permite que pudiera haber nacido entre esas fechas.

Bart Ehrman argumentó que “todos saben que Jesús existió”, pero eso no es cierto. Nadie lo sabe, porque nadie puede mostrar CÓMO lo saben. A las personas criadas en países predominantemente cristianos se les dice desde su nacimiento que Jesús vivió en ese momento, y la mayoría de nosotros nunca pensamos en cuestionar eso. Ésa es la única razón por la que la mayoría de los historiadores todavía no lo hacen, a menos que sean cristianos. Entonces también lo creen por fe. Pero el hecho es que no hay evidencia histórica de que Jesús existió alguna vez, y al menos algunos historiadores ahora lo admiten. (https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2014/12/18/did-historical-jesus-exist-the-traditional-evidence-doesnt-hold-up/)

No diré que sé que Jesús nunca existió en la misma medida en que sé que Moisés nunca existió, y estoy absolutamente seguro de que Noé nunca existió. Todos ellos, incluso Adán y Eva, fueron evidentemente adaptados de otros héroes de leyendas anteriores de las regiones vecinas, realmente no tenemos idea de cuántas leyendas prestadas se basó en el cristianismo. Pero todas las historias que tenemos fueron adaptadas de cuentos originalmente contados sobre otra persona. Podemos probar eso de manera bastante concluyente en todos los casos.

Conclusiones: Derribando a los apologistas tanto cristianos como seculares.

Al final la ideología del Cristianismo, (o de los cómics), es darle sentido a la vida a través del sacrificio (el secreto del mitraísmo no era la fe sino los ritos. Ritos de sacrificio y mitos de sacrificio como en el cristianismo (Cristo entregado a la muerte para borrar los pecados de los hombres), en la religión de Mitra se estableció el bautismo ritual, tenía una semana de consagración, y evidentemente estaba ligado al solsticio.

En su ensayo de 1927, Por qué no soy cristiano, el filósofo y matemático Bertrand Russell señaló partes del evangelio donde Jesús anunció que su segunda venida ocurriría antes de que sus discípulos murieran (Lucas 9:27). Russell concluye que la predicción fracasó y por lo tanto Jesús es un demostrado charlatán: “No tan sabio como otras personas han sido, y ciertamente no superlativamente sabio”.

Como siempre lo he dicho; las personas tienen el derecho de creer en lo que deseen (incluso si es una obvia mentira) y de hecho la mayoría de los Cristianos lo hacen. Creen tanto en el Jesús mitológico como en el histórico. Inclusive si demostrásemos que el “histórico” nunca existió; de seguro aún quedarían millones de Creyentes que apoyarían los beneficios de creer y adorar al “mitológico”. Desde mi punto de vista esto no tiene sentido. Adorar y confiar inclusive la vida a una figura mítica, ficticia e irreal me parece incorrecto y hasta perjudicial. Equivaldría eso a adorar cualquiera de el resto de las figuras que los Cristianos siempre han considerado paganas y falsas.

De Dinosaurios Y Pensamiento Crítico

Cuando los Dinosaurios dominaban la Tierra

Los dinosaurios suelen ser, en la primera infancia, el primer acercamiento que tiene un niño con la ciencia. Nos llevan a investigar formas de vida extintas y su posterior evolución, eras geológicas de un pasado sumamente distante y al mismo tiempo, comprender que ese pasado se puede extender muy atrás. Algunos, si no la gran mayoría, van a perder el gusto por los dinosaurios pasados los once o doce años. Otros no, e incluso, los tendrán de motivación para cultivar el hermoso hábito del aprendizaje por medio de la investigación, experimentación, e hipótesis. Se requiere de buena dosis de pensamiento crítico para poder lograr tener una idea honesta de lo que sucedió en la vida millones de años atrás, y no quedarnos con ideas arcaicas escritas por pastores de cabras de la edad de bronce, o por películas hollywoodenses que, por hermosas e increíbles que sean, están llenas de irregularidades y falsedad sobre los dinosaurios. Esta es la historia de como la curiosidad, el amor, y el anhelo de conocimiento por estas bestias del mesozoico me llevo personalmente a desarrollar el pensamiento crítico y el respeto y amor por las ciencias y sus métodos.

El Desarrollo Del Pensamiento Escéptico

El escepticisimo debe ser un componente de la caja de herramientas del explorador, en otro caso nos perderemos en el camino. El espacio tiene maravillas suficientes sin tener que ser inventadas. Con esta importante reflexión, Carl Sagan cierra uno de los capítulos de su libro El mundo y sus demonios. El escepticismo (y esto va más allá del ateísmo y la no creencia en dioses, sino que nos lleva a cuestionarnos todo: Fantasmas, alienígenas ancestrales, vidas pasadas, y un largo y sinuoso etcétera), como sabemos, fue una característica fundamental de Sagan, el hombre que convirtió la divulgación científica en un viaje personal.

En dicho libro, Sagan nos lleva de la mano de una forma casi paternal, para enseñarnos no sólo a cultivar el pensamiento crítico a través del escepticismo, sino a descubrir falacias argumentativas, tan comunes entre gente que incluso parece versada, como Agustin Laje o Ben Shapiro. Dicha postura nos llevará a reflexionar, cuestionar, analizar, y más que nada poner en duda todo aquello que se nos presenta como “hechos”. Sin duda un ejercicio urgente en estos tiempos de fake news y poco rigor al compartir noticias y “hechos” en las diferentes plataformas de internet. También por la insistente presencia de pseudociencias en básicamente todos los aspectos de la vida.

Tener un pensamiento crítico no significa llevar la contraria a todo el mundo o no estar de acuerdo con nadie, pues esto último no sería un pensamiento crítico, sino sólo un modo simple de pensar que se limita a contrariar lo que piensen los demás. Por lo tanto un pensador crítico es capaz, humilde, tenaz, precavido, exigente. Además de tener una postura libre y abierta, por ello un pensador crítico comienza a destacarse en su medio y a ser reconocido por sus aportaciones, pero todo se conforma a lo largo del tiempo con una debida experiencia.

Carl Sagan, además, nos da un “kit de herramientas para el pensamiento escéptico” y antes nos advierte: “El pensamiento escéptico es simplemente el medio de construir y comprender, un argumento razonado y — especialmente importante — reconocer un argumento falaz o fraudulento. La cuestión no es si nos gusta la conclusión que surge de una vía de razonamiento, sino si la conclusión se deriva de la premisa o punto de partida y si esta premisa es cierta”.

Herramientas del kit del pensamiento escéptico de Carl Sagan:

-Siempre que sea posible, debe existir confirmación independiente de los “hechos”.

-Alentar el debate sustancioso sobre la prueba por parte de defensores con conocimiento de todos los puntos de vista.

-Los argumentos de la autoridad tienen poco peso: las “autoridades” han cometido errores en el pasado. Los volverán a cometer en el futuro. Quizá una manera mejor de decirlo es que en la ciencia no hay autoridades; como máximo, hay expertos.

-Barajear más de una hipótesis. Si hay algo que se debe explicar, piensa en todas las diferentes maneras en que podría explicarse.

-Intenta no comprometerte en exceso con una hipótesis porque es conocimiento. Pregúntate por qué te gusta la idea. Compárala con justicia con otras alternativas.

-Cuantifica. Si lo que explicas, sea lo que sea, tiene alguna medida, alguna cantidad numérica relacionada, será mucho más capaz de discriminar entre hipótesis en competencia.

-Si hay una cadena de argumentación, deben funcionar todos los eslabones de la cadena (inclyendo la premisa), no sólo la mayoría.

-La navaja de Ockham. Esta conveniente regla empírica nos induce, cuando nos enfrentamos a dos hipótesis que explican datos igualmente buenos, a elegir la más simple.

-Pregúntate siempre si la hipótesis, al menos en un principio, puede ser falsificada. Las proposiciones que no pueden comprobarse ni demostrarse falsas, no valen mucho.

-(Agrego) La navaja de Hitchens: Aquello que se afirma sin evidencia se puede rechazar sin evidencia.​

Así como el pensamiento crítico nos puede salvar de creer en bulos o caer en engaños, también libra a los demás de los nuestros que, aunque no sea intencional, podemos repetir por comodidad o por querer tener la razón a toda costa. El pensamiento crítico acepta y requiere caer en el error, es casi como un paso obligado, después de todo, el valor de este estará en la luz que arroja, es decir, en la verdad. Carl Sagan lo expresa así:

La aceptación crédula de un camelo -Simulación, fingimiento, engaño que intenta parecer verdadero- puede costarle dinero; […] Pero puede ser mucho más peligroso que eso y, cuando los gobiernos y las sociedades pierden la capacidad de pensar críticamente, los resultados pueden ser catastróficos… por mucho que lo sintamos por los que han caído en el engaño.

El pensamiento crítico es una habilidad que todo ser humano debe desarrollar ya que tiene cualidades muy específicas y que nos ayudan a resolver problemas de una mejor manera, nos hace más analíticos, nos ayuda a saber clasificar la información en viable y no viable, nos hace más curiosos, querer saber e investigar más acerca de temas de interés. Cuando se desarrollan este tipo de habilidades, también se desarrollan muchas otras capacidades del cerebro como la creatividad, la intuición, la razón y la lógica, entre otras.

Te preguntarás amigo lector, ¿Qué tiene todo esto que ver con los dinosaurios?

Regresemos un momento en el tiempo, quizá unos 80 millones de años. Hay manadas de Parasaurolophus alrededor de un valle, huyendo en bandada -sí, como aves- de un depredador. Un terópodo probablemente (Albertosaurus me gusta más que Tyrannosaurus), que tras capturar a uno, estará satisfecho y tendrá alimento para recuperar la pérdida calórica. Otros Parasaurolophus quedaron heridos, y tras la huida, uno de ellos murió cerca de un lago.

Ahora viajemos hacia adelante en el tiempo (en nuestra poderosa nave de la imaginación, sí, han entendido la referencia), pero, ¡momento! no tan adelante, no quiero regresar al día de hoy aún. Vamos a 1986. Un grupo de paleontólogos en la frontera entre Estados Unidos y Canadá descubre un esqueleto de Parasaurolophus bien conservado, con una pata quebrada, que murió, se calcula, a orillas de un lago. Ahora empieza a tener sentido, ¿verdad?

Tras las pruebas de datación radiométrica se logra establecer la edad aproximada en 80 millones de años. Y también con procesos de investigación, se descarta que el animal haya muerto por un ataque directo. Kilómetros más adelante, un grupo de investigadores habían hallado hace 19 años el cráneo de un Albertosaurus, lo que nos indica que ambas especies cohabitaban.

Entre el conocimiento paleontológico propio de la época -qué aún no llegaba a ser el mejor- se logra establecer el tiempo de los huesos, y además, comienza a explorarse la posibilidad de identificar hábitos de ambas especies. A fin de cuentas, el método científico lucha con las ideas precarias y anticuadas sobre una tierra de 6 mil años, o de dinosaurios que existieron durante la vida del hombre primitivo y en sí, con la falsa idea de que no hubo hombre primitivo u homínidos.

En ese mismo año, 1986, tenía yo, siendo un niño pequeño, una bolsa transparente con dinosaurios de plástico monocromático y con rebabas. También un libro para colorear de Dinosaurios, y un tomo de la enciclopedia “Mis primeros Conocimientos” donde se hablaba de… Dinosaurios.

Además de estos amigos monocromáticos con los que pasaba horas recreando la vida del pasado, tenía múltiples dinosaurios de juguete, como algunos de la marca Imperial anatómicamente muy incorrectos, o los de Larami, con el Plesiosaurio más hermoso que el plástico ha podido dar (hay memes circulando que dicen que los juguetes de dinosaurios son al final dinosaurios reales, pues el plástico está hecho de petróleo, pero esto es una terrible falacia que explicaré en otra entrada). Y sólo algún acercamiento, pero lamentablemente jamás la posesión de un Dino Rider, aunque tuve algunos transformers dinobots. Pasaba la infancia más inicial pensando en dinosaurios, dibujando dinosaurios, y jugando con dinosaurios (entre otras cosas).

Alrededor de 1988 mis padres por influencia de familiares que buscaban darle sentido a la ignorancia, comenzaron a asistir a una iglesia evangélica. Había una suerte de ridículo llamado “Escuela Dominical” en el que se quedaban los niños a escuchar cuentos de la edad de bronce ridículos mientras los adultos hacían lo mismo en otra sala, pero contados por un orador menos amateur. Tras unos meses de ser bombardeado con libritos para colorear de Jonás y la Ballena (qué según la biblia no era ballena — Mamífero — sino un “pez” — no hay peces de dimensiones capaces de tragar a un ser humano sin masticarlo — ) o de los 10 mandamientos, o la infancia de ese ser imaginario llamado Jesús, mis padres decidieron abandonar dicha iglesia, ya que no lograba responder a sus preguntas (específicamente de mi madre — preguntas que hoy puedo responder con la mano en la cintura, la conciencia bajo un brazo, y el pensamiento crítico bajo el otro — ¡Y es aquí donde todo empieza a tener qué ver con los dinosaurios!). 

Sin ser sumamente restrictiva, mi madre nos “educaba” a mi hermana y a mí para de alguna u otra manera, aceptar la mentira universal y creer en un ser mágico que es el creador y padre de todo. Yo seguía creciendo, aprendiendo a leer, y feliz con mis criaturas del mesozoico.

Y llegó el momento del despertar, ligado a las estructuras convencionales de la educación cristiana. Un día llamaron a la puerta dos personas de la tercera edad, mientras yo jugaba en la sala de la casa (esta vez era con Playmobil del viejo Oeste, no dinosaurios). Estas personas eran “Testigos de Jehová”. Mi mamá les abrió la puerta e incluso les ofreció una taza de café y galletitas, mientras ellos hablaban del reino de dios (sic)y respondian a sus preguntas (empero, si ellos podían responderlas, es que eran preguntas muy tontas). Y así, mi mamá convenció a la familia nuclear de ir a sus reuniones y “estudiar” la biblia con los testigos. Sí, estudiar con personas que a duros sabían leer y escribir… En fin. Parte de la “educación” jehovista consiste en adoctrinar desde muy pequeños, con libros ilustrados hábilmente y dirigidos a los niños, aunque también hay para adolescentes y adultos.

Además de estos libros ostracistas y sesgados (hablaré a detalle sobre su libro de la evolución en otra entrada, pero mientras se puede consultar el destrozo hecho vía Wiki Pseudosciencia aquí) siempre apoyan su movimiento con una sarta de libros adicionales y la mismísima biblia. Iugh.

La pregunta llegó casi de forma obligada. “Mamá, ¿porqué la biblia no habla de dinosaurios?” Y la respuesta fue citar Génesis 1:21 “ Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, de los cuales están llenas las aguas según su género”. Pero, los dinosaurios no son marinos (ni mounstros, vaya, la biblia aquí está hablando del Kraken y otros sere mitológicos). La respuesta, esta vez, no era nada satisfactoria para aquel yo de menos de diez años con la curiosidad a tope. Los libros para adoctrinar niños tampoco hablaban de dinosaurios, pero, LOS DINOSAURIOS HABÍAN EXISTIDO, tenía libros a guisa de evidencia. Mi abuelo, médico de origen Asturiano y gran amante del trabajo de Carl Sagan, quien me invitaba a ver en TV Cosmos los domingos (¿Habrá sido este el origen de la tradición de “Otro domingo de no ir a misa” a forma personal?) me había llevado al museo a ver huesos, hablado de especies, diferencia entre saurópodos y terópdos, hadrosaurios, animales contemporáneos que NO eran dinosaurios como el Pteranodon o el hermoso Plesiosaurio, y de alguna forma, TODO indicaba que habían sido reales. Pero para este libro no. Casualmente una mano flotando en el aire (Daniel 5:5), o el sol deteniéndose alrededor de la tierra (sic) si eran reales en dicho libro.

Decidí tomar las riendas de la investigación aún siendo muy pequeño y mi abuelo lo explicó de la forma más simple y “saganiana” posible: “Cuestiónalo. Ni ese libro ni ningún otro deben venderse como el absoluto poseedor de la verdad, pues quien lo hace ya está poniendo sus propios límites, toma estos otros libros (enciclopedias) compara versiones, enfrentalas, y verifica cual tiene mejores argumentos que puedan validarse, ahí decidirás si ese libro tiene todas las respuestas, o es sólo un libro escrito en el pasado por seres humanos sin conocimientos”.

Y de ahí exploté. Empecé a contrastar siempre diferentes fuentes cuando quería saber sobre hechos reales, ya sea historia, biología o similares. Crecí en los turbulentos noventas lleno de dinosaurios. En el colegio, cuando se pedía exponer un tema sobre animales, o hacer una maqueta, trataba siempre de hablar de dinosaurios y citar enciclopedias, que en ese entonces eran mi fuente más cercana.

En general, en los gloriosos años noventa se empezó a crear una subcultura del dinosaurio enorme, arrastrada por cultura pop de finales de los ochenta: Denver, the last dinosaur, Dinosaucers, Dinoriders, y, como joya de la corona en 1993: Jurassic Park. Yo tenía diez años cuando la euforia de la película llegó con hordas de calcomanías, libros, revistas, juguetes, etc. Mi avidez me llevó a pedir colecciones enteras de libros y revistas (¿Alguien recuerda la colección de Editorial Planeta donde armabas a un dinosaurio desde el esqueleto?) Compañeros de la escuela entraron en el “mame” de Jurassic Park por antonomasia. Había juguetes por doquier, libros de diferente calidad, los más de dudosa, promocionales en el pan, las botanas, los refrescos… Series de televisión, la mayoría nefastas, e incluso, sí, los testigos del Jehová sacaron una revista sobre dinosaurios (https://es.slideshare.net/StuiJW/8-febrero-1990). Todo esto durante la década de los noventas.

Con el tiempo vino el aprender de la unificación de todas las formas de vida, la evolución de estos maravillosos seres en aves, y de los mamíferos en diferentes especies, incluyendo a los homínidos, entre los cuales viene el hombre; tirando por borda todo tipo de pensamiento mágico, incoherente, y establecido por libros obsoletos escritos durante la edad de bronce, cuando algunas civilizaciones aún apelaban a las divinidades y el pensamiento mágico para interpretar el origen del todo.

Y pasaron los años. Llegué a los once, los doce, los trece años y nada cambió para mi y sólo para mi. La gente alrededor empezó a desencantarse de la película de Spielberg. Llegó el Mundial de 1994, el Rey León, y cosas más actuales que empezaron a opacar el falso amor que el mundo le profesó a los dinosaurios. Pero las enseñanzas de mi abuelo que me llevaron a cultivar el pensamiento crítico siguieron vigentes, incluso después de su muerte. Me empecé a interesar por la astronomía, la física, la química, y la biología al entrar a secundaria, y mis trabajos escolares siempre se centraban en la investigación de fuentes como base para sustentar declaraciones. Mi alejamiento de la religión de mis padres fue cada vez mayor, con algunos conflictos bélicos de por medio, pero al final, jamás me pudieron convencer de ser creyente. Eso iba en contra del pensamiento crítico y la razón per sé. Entré a la universidad. Pasando los años esa forma de pensar y querer aprender de todo, me llevó a obsesionarme con las lecturas de Sagan, Dawkins, Hitchens, y hasta Kenneth Lacovara. Y analizar todo profundamente para conocer, evaluar, y maravillarme con la belleza de la existencia sin la necesidad de que un mago misógino, homofóbico, racista, e ignorante, guiara todo. La realidad, y la vida, son fenómenos sumamente bellos que no necesitan de la creación de unos cuantos humanos que no sabían nada sobre fenómenos naturales, o sea, dioses inventados que se usaron para justificar la existencia del todo en tiempo remotos donde no había otras versiones. 

El pensamiento crítico fue base de la humanidad con el pasar del tiempo, y cobró víctimas como Giordano Bruno, erigió pensadores sumamente hábiles como Galileo Galilei, y vino a darnos elocuentes científicos que nos han enseñado no solo sobre ciencias, sino a pensar y debatir, como Carl Sagan o Richard Dawkins. Dios no reside en un cielo de nubes, simplemente habita en mentes nubladas.

Después el tiempo nos trajo El mundo Perdido, Jurassic World, y Fallen Kingdom… Y yo siempre seguí al pie de cañón como entusiasta e investigador de los dinosaurios. Es más, terminando de escribir este artículo y de trabajar el día de hoy, pondré Jurassic Park en mi TV para disfrutarlo con un par de whiskeys. Salud por el Mesozoico.

“La palabra ‘Dios’ no es para mí nada más que la expresión y producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de […] primitivas leyendas que […] son bastante infantiles. Ninguna interpretación, no importa cuán sutil sea, puede cambiar esto”.

-Albert Einstein

“Cuando la gente me pregunta si un dios creó al universo, les digo que la cuestión en sí carece de sentido. El tiempo no existía antes del Big Bang, así que no existió un tiempo en el que dios creara al universo. Es como pedir instrucciones para llegar al borde de la Tierra; la Tierra es una esfera, no tiene borde, así que buscarlo es un ejercicio fútil. Somos libres de creer lo que queramos y mi punto de vista es la simple explicación de que no existe dios. Nadie creó nuestro universo y nadie dirige nuestro destino. Esto me lleva a una profundo pensamiento, probablemente no hay cielo ni vida después de la muerte. Tenemos esta única vida para apreciar el enorme diseño del universo y por eso estoy bastante agradecido”.

-Stephen Hawking

“Así que estás hecho de detritus (estrellas desechas). Supéralo. O mejor aún, celébralo. Después de todo, ¿qué mejor pensamiento podemos apreciar del hecho de que el universo vive dentro de todos nosotros?”.

-Neil deGrasse Tyson

“A una cultura basada en supersticiones le irá peor que una basada en conocimiento científico y pensamientos racionales”.

-Venkatraman Ramakrishnan

“¿Cómo es que casi ninguna religión grande ha mirado a la ciencia y ha concluido…’¡Esto es mejor de lo que pensamos! El universo es mucho más grande de lo que dijeron nuestros profetas, mucho más grande, más sutil y más elegante? En su lugar dijeron: ‘No, no. Mi Dios es un pequeño Dios y quiero que se quede así’”

-Carl Sagan

¿Realmente existió Jesús? La documentación es insuficiente para asegurar la existencia (Parte 1)

Introducción

 Una prueba científica es un hecho, un conocimiento objetivo que es verificable y reproducible. Ninguno de estos factores se cumple cuando se trata de validar la evidencia de la existencia de Cristo, por lo que desde un enfoque basado en el método científico y el pensamiento crítico, no podemos afirmar que Jesús de Nazaret existió más allá de las ficciones creadas por hombres.

Me propongo a analizar los datos y sin ser concluyente, declarar porqué es que  “Jesús de Nazaret” no era más que una leyenda urbana (o del desierto, para ser más precisos), probablemente una amalgama de varios rabinos con delirios que podrían haber existido y dado forma al mito.

Mucho se habla de forma menos que especulativa sobre pistas dejadas en la obra de Leonardo Da Vinci, una suerte de Tony Stark del renacimiento, y de cómo esta supuesta evidencia da fe de la existencia humana, más no divina, de un “Jesús de Nazareth” (pista: Esas pseudo-hipótesis carecen de lo necesario para ser considerado evidencia). Sin embargo, sería igual de apelativo a la fe guardar estas creencias sin ningún sustento histórico real, datado, verificable, y certero; lo cual no existe en realidad. Incluso, los cristianos e historiadores defensores de la historicidad de Jesús (en su mayoría patrocinados por universidades e instituciones evangélicas o católicas), apuntan a las conspiraciones del supuesto código de Da Vinci como algo superfluo y perteneciente al campo de las leyendas, mitos, y cuentos de hadas, pero ¿No pertenece a caso, su salvador y redentor a este mismo campo? Vamos a analizarlo.

Cristianismo Paulino

En el cristianismo se apela mucho al argumento del silencio (argumentum ex silentio). Esto es, una conclusión basada en la ausencia de documentos históricos y pruebas sustentables, más allá del mismo documento (evangelios) que se pretende usar para sostener la creencia sólo con fe. Parte de la manipulación inferida al cristianismo (como cualquier otra religión) consiste precisamente en la ambigüedad de profecías, ligadas a figuras míticas (salvador, profetas, e incluso hechiceros) que datan y pretenden ligarse desde el viejo testamento, siendo este una colección arbitraria de libros de mitología prestada, hechos cuestionables dentro de la historicidad del pueblo hebreo, superstición, y crasos errores de lógica y conocimiento de las Ciencias Naturales (como asegurar que el Sol se detuvo por un día, cuando el sol ni siquiera gira alrededor de la tierra. Cómo aquella descripción de una tierra plana sostenida por pilares y con una cúpula de cristal protectora <<esto será tema de otro texto de investigación más extenso>>, o aquella joya del Levítico 11:19 que reza que el murciélago, lejos de ser un mamífero, es un ave) hasta el nuevo testamento, y ahora analizaremos la figura del Cristo desde la perspectiva de las epístolas Paulinas, para posteriormente, hacer lo propio con los evangelios y notar las grandes diferencias.

Por ejemplo, con respecto a Pablo, Cristo puede ser considerado como una entidad alegórica y mítica. La cristología central de Pablo transmite la noción de la preexistencia de Cristo y la identificación de Cristo como Kyrios (diría Arjona un verbo, no un sustantivo). Las epístolas paulinas usan Kyrios y las traducciones identifican dicho vocablo como Jesús casi 230 veces y expresan el tema de que la verdadera marca de un cristiano es la confesión de los valores de Jesús como un rol a seguir. Pablo vio la superioridad de la revelación cristiana sobre todas las demás manifestaciones divinas como una consecuencia del hecho de que Cristo es el Hijo de Dios. Las epístolas paulinas también adelantaron la “cristología cósmica” desarrollada más tarde en el cuarto evangelio, elaborando las implicaciones cósmicas de la existencia de Jesús como el Hijo de Dios.

Es claramente evidente que la creación de la figura Kyrios creada por Pablo tiene fuertes raíces en el viejo testamento, sin embargo, es posible que el mismísimo Pablo no sea el autor intelectual de dichas epístolas, o al menos no lo es del todo.

Fuera de la carta a los Hebreos, se establece de facto que Pablo es el autor intelectual y escritor, sin embargo, las cartas impugnadas pueden haber sido falsificaciones, ya que eso parece haber sido un problema entre la iglesia primitiva en general.

En su “comentario sobre la carta a los Gálatas” Joseph Barber Lightfoot escribe: “En este punto [Gal 6:11] el apóstol toma la pluma de su amanuensis en el texto (La amanuensis / əˌmænjuːˈɛnsɪs / es una persona empleada para escribir o mecanografiar lo que otro dicta o copiar lo que ha sido escrito por otro, y también se refiere a una persona quien firma un documento en nombre de otro bajo la autoridad de este último), y el párrafo final está escrito con su propia mano. Desde el momento en que se empezaron a falsificar epístolas en su nombre (2 Tes 2: 2; 3:17) parece haber sido su práctica cerrar con unas pocas palabras de su propia letra, como precaución contra tales falsificaciones… En el caso presente, escribe un párrafo completo, resumiendo las principales lecciones de la epístola en oraciones concisas, ávidas e inconexas. Lo escribe también en caracteres grandes y en negrita (Gr. Pelikois grammasin), para que su letra refleje la energía y determinación de su alma.

Si las epístolas de Pablo pretenden usarse como prueba de la existencia de Jesús, debería considerase el  Amazing Fantasy #15 como prueba de la existencia de su amigable vecino, Spider-Man.

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Eddy, Paul Rhodes; Boyd, Gregory A. (1 August 2007). The Jesus Legend: A Case for the Historical Reliability of the Synoptic Jesus Tradition. Baker Academic. p. 33. ISBN 978-0-8010-3114-4. Eruditos como [G. A.] Wells, [Earl] Doherty y [R. M.] Price argumentan que la visión de Pablo de Jesús no se parecía en nada a la figura galilea reciente que encontramos en los Evangelios. … De hecho, el Cristo Paulino estaba en realidad bastante cerca de los tipos de divinidades que encontramos en las religiones de los mitos antiguos. Descartemos entonces las epístolas de Pablo debido a sus interpolaciones. El término generalmente se refiere en la crítica textual a los fenómenos específicos de inserción textual y daño textual al texto de fuentes judías durante la transmisión del escriba cristiano, pero también puede referirse a una posible interpolación en textos romanos seculares, como el caso de Tácito sobre Cristo. (Ejemplos notables entre el cuerpo de textos conocidos como pseudoepígrafos del Antiguo Testamento incluyen la autenticidad disputada de Similitudes entre Enoc y Esdras que, en la forma transmitida por las tradiciones de los escribas cristianos contienen posiblemente una comprensión cristiana posterior de términos como Hijo del hombre. La interpolación cristiana incluye Testamentos de los Doce Patriarcas, Oráculos Sibilinos, etc.) Por lo tanto, no contienen referencias a un Jesús terrenal que vivió en carne y hueso. Hay una ausencia total de cualquier información biográfica detallada como la que podría esperarse si Jesús hubiera sido contemporáneo de Pablo.

G. A. Wells ap. Eddy, Paul Rhodes; Boyd, Gregory A. (1 August 2007). The Jesus Legend: A Case for the Historical Reliability of the Synoptic Jesus Tradition. Baker Academic. p. 203. ISBN 978-0-8010-3114-4. Las cartas [de Pablo] no hacen alusión a los padres de Jesús, y mucho menos al nacimiento virginal. Nunca se refieren a un lugar de nacimiento. . .   No dan ninguna indicación del tiempo o lugar de su existencia terrenal. No se refieren a su juicio ante un funcionario romano, ni a Jerusalén como el lugar de ejecución. No mencionan ni a Juan el Bautista, ni a Judas, ni la negación de Pedro de su maestro. . . . Estas cartas tampoco mencionan ningún milagro que se supone que Jesús hizo, una omisión particularmente llamativa, ya que, según los evangelios, hizo muchos. (G. A. Wells, The Historical Evidence for Jesus (Buffalo, NY: Prometheus, 1982), 22.)

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Eddy, Paul Rhodes; Boyd, Gregory A. (1 August 2007). The Jesus Legend: A Case for the Historical Reliability of the Synoptic Jesus Tradition. Baker Academic. p. 202. ISBN 978-0-8010-3114-4. [Paul and Jesus among the Skeptics – Paul’s Lack of Historical Information] Si bien los eruditos del Nuevo Testamento están de acuerdo en que Pablo tiene relativamente poco que decir sobre la vida y el ministerio de Jesús, la mayoría admite que Pablo vio a Jesús como un contemporáneo reciente. Sin embargo, los teóricos de Jesús legendario más extremos —particularmente los teóricos del mito de Cristo— niegan esto. Argumentan que nada en las cartas de Pablo indica que él creyera que Jesús era un contemporáneo suyo. Más bien, sostienen, la teología del Jesús de Pablo como una figura salvadora que sigue el modelo de figuras similares dentro de las antiguas religiones de misterio. Según la hipótesis, Pablo creía que Cristo entró al mundo en algún momento del pasado distante, o que existió solo en un reino mítico trascendente, y murió para derrotar a los poderes del mal y redimir a la humanidad. Sólo más tarde Jesús fue remitificado como un judío contemporáneo. Por lo tanto, probablemente esté escribiendo sobre una entidad mítica, una deidad celestial o “una figura salvadora con el modelo de figuras similares dentro de antiguas religiones misteriosas”, llamada Jesús. Sí, una suerte de Superman arcaico.

En la mitología hebrea, Moisés llamó a Oseas [el hijo de Nun, por el título teológico] Josué [Num. 13:17, Septuaginta 13:16, A.V.], que significa Yahvé salva. En los mitos hebreos Yahvé [la supuesta deidad] dice de Oseas “Mi nombre está sobre él” asegurando que su propio nombre, Yahvé añadido a la acción salvadora [salva] forman Oseas, que se traduce como Josué y es base de Jesús. Josué en hebreo, Iesous en griego, Jesús en latín, es el nombre personal del Hijo del Hombre, del Cristo. Es el nombre “que es sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo y de los que están en la tierra y debajo de la tierra” (Filipenses 2: 9–10). Como podemos ver, incluso el nombre del supuesto hijo del supuesto dios se basa, básicamente, en un mito (semi bien construido). Por lo tanto, las epístolas de Pablo son exactamente iguales, como si alguien escribiera algo afirmando seguir a Batman, creer en Batman y ser como Batman quería que fuéramos, solo porque el autor estaba leyendo el trabajo de Bob Kane o viendo la trilogía de Nolan. Cristo es, empero, un concepto o un rol, no un individuo en la visión de Pablo.

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Voorst, Robert Van (2000). Jesus Outside the New Testament: An Introduction to the Ancient Evidence. Wm. B. Eerdmans Publishing. p. 13. ISBN 978-0-8028-4368-5. [G. A.] Wells sostiene que los Evangelios contienen mucho que es demostrablemente legendario, y están dirigidos por propósitos teológicos (no históricos).

Por lo tanto, podemos concluir firmemente que la obra de Pablo fue, de hecho, escrita ANTES de los evangelios. Luego, los evangelios fueron moldeados para crear el mito de que Pablo ha estado trabajando a partir de antiguas leyendas judías. Una vez más, es como si de repente tomáramos en serio la Trilogía de Christoper Nolan, que ha filmado basándose en el trabajo de un escritor de cómics que también se basó en el trabajo original de Bob Kane, porque las películas son una narración sesgada de la vida de Bruce Wayne, construida específicamente con este propósito, que Batman es un individuo que busca crear un símbolo de la justicia… Esto simboliza que en realidad, (dentro y fuera de la pantalla) cualquiera puede ser Batman.

Cristianismo a través de los Evangelios

La asombrosamente completa ausencia de material evangélico confiable comienza a coincidir, a lo largo de su propia trayectoria, con otro enfoque minimalista del Jesús histórico, a saber, que nunca hubo uno. La mayoría de los eruditos radicales holandeses, siguiendo a Bruno Bauer, argumentaron que toda la tradición del evangelio fue fabricada para historizar un dato originalmente desnudo de un salvador (venga, prácticamente un cómic, nuevamente), quizás derivado de las religiones misteriosas, o el gnosticismo, o incluso más allá. El argumento básico ofrecido para esta posición, me parece, es el de la analogía, las semejanzas entre Jesús y los salvadores de la religión gnóstica y misteriosa (y Superman, y Luke Skywalker, et al) son demasiado numerosos y cercanos para descartarlos. (Price, Robert M. (2003). The Incredible Shrinking Son of Man: How Reliable Is the Gospel Tradition?. Prometheus Books, Publishers. p. 350. ISBN 978-1-61592-028-0). A forma de recomendación personal “El Héroe de las Mil Caras” y “Las Máscaras de Dios”, ambos de Joseph Campbell, son lectura obligada para quien desea iniciarse en la investigación de los arquetipos que dan forma a las figuras mitológicas, deidades, y hasta héroes del celuloide.

Los Evangelios no son registros históricos, sino escritos teológicos, que se basan en una variedad de fuentes e influencias, incluidos los escritos del Antiguo Testamento, la filosofía estoica griega y los métodos exegéticos de Filón. Estos combinan varias tradiciones de la figura de Jesús, en particular “ideas muy importantes en la literatura de la Sabiduría judía” y el “personaje sobrenatural” de las epístolas de Pablo, y pueden considerarse como un mito o ficción legendaria que ha impuesto “una narrativa histórica ficticia” en esta “figura mítica salvadora cósmica”. El cristianismo y su Cristo, argumentó Bauer, nacieron en Roma y Alejandría cuando los partidarios del estoicismo romano, el neoplatonismo griego y el judaísmo se combinaron para formar una nueva religión que necesitaba un fundador (como Anakin Skywalker, pero menos real).

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Los eruditos que clasifican los Evangelios como “ficción” generalmente sostienen que los autores de los Evangelios estaban escribiendo ficción intencionalmente y asumieron que su trabajo sería leído como tal. No hay consenso entre los eruditos dentro de este campo en cuanto a qué tipo exacto de ficción pretenden ser los Evangelios. Los candidatos incluyen… “leyenda” (R. M. Price, The Incredible Shrinking Son of Man: How Reliable Is the Gospel Tradition? (Amherst, NY: Prometheus, 2003), 21.)

Lo que tenemos en los evangelios es seguramente una fusión de dos corrientes de tradición bastante independientes: El predicador galileo de principios del siglo I que se había encontrado con el rechazo general hacia sus ideales, y el personaje sobrenatural de las primeras epístolas, [el Jesús (Cristo) de Pablo] que residió brevemente en la Tierra y luego, rechazado, regresó al cielo (de acuerdo al mito); condensados como uno solo. Al predicador [humano] se le ha dado una muerte y resurrección salvífica [mítica], y éstas no se han establecido en un pasado inespecífico (como en las primeras epístolas) sino en un contexto histórico en consonancia con la predicación galilea. La fusión de las dos figuras se habrá visto facilitada por el hecho de que ambas deben mucho de su contenido, a ideas muy importantes y constantes en la literatura de la Sabiduría judía arcaica.

En otras palabras, imaginemos que debido al increíble trabajo de Elon Musk (el predicador humano), alguien que recientemente vio la película de Iron Man dio por sentado que Elon Musk es de hecho, Iron Man (el mítico salvador). Esta analogía, dada en una época de ignorancia y mitos, derivó en confusiones que atribuían la figura del símbolo, a los movimentarios predicadores judíos mitificados a traves del rechazo social. 

Los evangelios son básicamente propaganda cristiana escrita para creer en algo que quieren que la gente crea. Para los cristianos de todo el mundo, los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan son las fuentes autorizadas de los acontecimientos de la vida de Cristo tal como fueron escritos por sus discípulos, aquellos que lo conocieron mejor y observaron su ministerio. Nuevamente, la analogía se vierte hacia señalar algo actual y mítico, y nos hace pensar que sería equivalente a gente que de verdad crea en los acontecimientos de Star Wars y busque los caminos de La Fuerza.

Originalmente había muchos más evangelios. Cuando los cuatro conocidos se establecieron como el relato ortodoxo y oficial, en el siglo II, los otros evangelios fueron denunciados como heréticos. Se encontraron copias de estos evangelios “sobrantes” en el Mar Muerto y en Nag Hammadi durante el siglo anterior, pero no hay evidencia de quién los escribió (al igual que pasa con los 4 comunes) y ninguno parece ser una copia de una fuente contemporánea. Sin embargo, uno de estos documentos, el Evangelio de Tomás, parece ser anterior al Evangelio de Marcos. No contiene ninguna referencia a Jesús como figura histórica, como el mesías ni ninguna referencia a la resurrección. En cambio, es una colección de “dichos”. Fue denunciado como herejía. Por cierto, Mateo, Marcos, Lucas y Juan no escribieron los libros bajo su nombre, esos libros son trabajos anónimos que sorprendentemente llevan el nombre de estas personas, que supuestamente eran seguidores de Jesús. El hecho de que los líderes de la iglesia primitiva denunciaran este evangelio original a favor de cuatro escritos, en su mayoría narrativos, muestra que estaban seleccionando obras con el propósito de crear un rastro probatorio de la existencia de Jesús.

En realidad no existe ninguna evidencia secular del primer siglo para apoyar la actualidad de Yeshua ben Yosef, también conocido como Jesucristo, Jesús de Nazareth, o simplemente Jesús.

Falsa historicidad y conclusiones

En palabras de Bart Ehrman (a pesar de que él mismo cree que las historias se construyeron sobre una base histórica):

“¿Qué tipo de cosas tienen que decir acerca de Jesús los autores paganos de la supuesta época del mismo? Nada. Por extraño que parezca, ninguno de sus contemporáneos paganos menciona a Jesús en absoluto. No hay actas de nacimiento, ni transcripciones de los juicios, ni certificados de defunción; no hay expresiones de interés, ni calumnias acaloradas, ni referencias pasajeras, nada. De hecho, si ampliamos nuestro campo de interés a los años posteriores a su muerte, incluso si incluimos todo el primer siglo de la Era Común, no hay ni siquiera una referencia solitaria a Jesús en ninguna fuente no cristiana ni judía de cualquier tipo. Debo enfatizar que tenemos una gran cantidad de documentos de la época: los escritos de poetas, filósofos, historiadores, científicos y funcionarios gubernamentales, por ejemplo, sin mencionar la gran colección de inscripciones sobrevivientes en piedra y cartas privadas y legales, o hasta documentos en papiro. En ninguno de esta amplia gama de escritos sobrevivientes se menciona el nombre de Jesús “(pp. 56-57).

Por lo tanto, el Nuevo Testamento fue diseñado para promover el cristianismo, no para documentar hechos históricos.

De hecho, no hay evidencia histórica de que haya ocurrido un eclipse después de la supuesta muerte de Jesús. El evangelio de Mateo (capítulo 27) y el evangelio de Lucas (capítulo 23) dan un relato en profundidad de los eventos de la crucifixión. Ambos coinciden en que hubo una oscuridad repentina (posiblemente un eclipse o una nube de polvo de un volcán) que cayó sobre la tierra entre las 6 y las 9 horas del día. También explican que en el momento de la muerte de Jesús “el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo y la tierra tembló y las rocas se partieron”. Se dice que el terremoto fue tan severo que las tumbas de los muertos se abrieron, lo que debería haber sido un evento extremadamente traumático, particularmente cuando se combina con un eclipse.

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Así como no hay evidencia sustentable de la vida o muerte de Jesús, aquí está la evidencia flagrante de la muerte de Superman.

Los romanos eran muy exigentes cuando se trataba de registrar cosas. Los historiadores contemporáneos habrían registrado en detalle sucesos clave como terremotos y eclipses, y tanto la corte judía como los administradores romanos habrían registrado un terremoto lo suficientemente grave como para reventar tumbas (por encima de 8,5 en la escala de Richter)de haber sucedido. No hay registros seculares de ningún esfuerzo de socorro enviado a Jerusalén ni de ninguna obra de reconstrucción. Finalmente, el velo en el templo era extremadamente costoso y elaborado, y se habría registrado cualquier daño al mismo. La única explicación para esta falta de informes es que el terremoto y el eclipse simplemente no ocurrieron, al menos no en ese momento y lugar (Navaja de Ockham). Hubo terremotos contemporáneos en otras partes del Imperio (a los cuales se envió ayuda) y sabemos que ocurrieron terremotos en Jerusalén durante ese período, pero nada en el registro geológico puede ubicar uno exactamente en la supuesta fecha y hora de la crucifixión. De hecho, las únicas fuentes que relacionan un eclipse (o escombros volcánicos) son cristianas, que claramente intentan establecer un vínculo entre la supuesta muerte de Jesús y lo divino. Además, tampoco hay registros de la crucifixión de un presunto criminal y, como se señaló anteriormente, los romanos eran muy exigentes al referirse a registrar cosas y eventos. En la parte 2 analizaré las características que indican que el testimonio Flaviano es una falsificación.

En conclusión, como dijo Carl Sagan, la ausencia de evidencia no es la evidencia de ausencia, sin embargo, al haber recogido y reunido toda esta información para tener una prueba histórica de la no existencia del llamado Jesús, la evidencia de ausencia es… asombrosa.

Homínidos, seres unicelulares, y evolución

Hace unos 3,500 a 3,800 millones de años, la vida se presentó en la tierra, comenzó a darse a partir de aminoácidos básicos que dieron forma, debido a una sucesión de eventos desconocidos, a los primeros seres unicelulares. Es un hecho que desconocemos qué circunstancias propiciaron la evolución de dichos aminoácidos en células, sin embargo, podemos asegurarnos debido a la observación, como parte del método científico, que la evolución ha ido en constante avance desde aquel entonces. Es un hecho científico. La adaptación, selección natural, y migraciones han propiciado desde el orígen de la vida en la tierra la evolución de las especies. Es la alimentación también un importante factor a tomar en cuenta, ya que la adquisición de energía es imperativa para sustentar la vida. De una forma muy burdamente explicada, los primeros seres unicelulares adquirían energía y realizaban mitosis para reproducirse. La evolución es en parte un proceso que mediante la adaptación busca simplificar las cosas: La reproducción, la alimentación, la transmisión de características únicas (herencia), y un largo etcétera. Por medio de la evolución, se facilitan los procesos para que los seres vivan mejor adaptados a su entorno, así pues, los seres de la familia vegetal comenzaron a adquirir su energía del sol, por medio de un proceso llamado fotosíntesis. La evolución llevó a los siguientes seres, del reino animal, a adquirir sus fuentes de energía, ergo alimento, ingiriendo plantas que ya habían sintetizado esa energía, y más adelante se presentaron seres animales cuya alimentación provenía de otros animales. Así, la evolución hizo que estos encabezaran la cadena alimenticia al adquirir su energía ya sintetizada de otros seres vivos. Cada periodo geológico, observamos la aparición y desaparición de miles de formas de vida diferentes, cuyos mecanismos de alimentación y reproducción, se ven mejorados ante los seres vivos de periodos previos. No es de extrañar que los mamíferos y entre ellos los homínidos, sean de aparición bastante reciente en el árbol de la vida, mientras que seres unicelulares, marinos básicos, y plantas, sean mucho más anteriores. Esto nos lleva a racionalizar sobre los mitos que la humanidad a generado durante su existencia y por medio del pensamiento crítico y la lógica, ayudar a clarificar, en pleno siglo XXI, las ideas retrógradas de la humanidad.

Es probable que el hombre de Neanderthal haya sido el primero, debido al volumen cerebral y las capacidades cognitivas, en realizar cuestionamientos profundos sobre la muerte y el más allá. Esa proto-mentalidad, propició la conservación de la especie, el sentido tribal y de entorno, y por medio de migraciones y adaptación, así como de la reproducción y cruza entre especies; la evolución que desembocó en nosotros: Homo Sapiens. El hombre de Neanderthal, al ver morir a los suyos, y a los animales alrededor, al ver al sol ir y volver, al ver patrones formados en las estrellas, se dio a la tarea de pensar. En una época de innegable ignorancia e inocencia, el Neanderthal creó mitos devenidos de la observación. Por ejemplo, el más allá.

Los hermanos Bouyssonie, prominentes católicos, descubrieron en 1908 restos neanderthales con unos 50,000 años de antigüedad en una cueva situada en La Chapelle-aux-Saints, Francia. De acuerdo a sus hipótesis, la posición del cuerpo (fetal) y ciertos artículos, como herramientas, que se encontraban en la zona donde fue encontrado, indicaban que había sido enterrado siguiendo un protocolo, un proceso de forma intencionada. Ahondando en dichas observaciones, se deduce que quienes formaron aquel entierro y ritual tenían capacidad de pensamiento simbólico, mágico, y veían una posibilidad de vida después de la muerte. El hecho de que estos hermanos provinieran del clero católico, y ciertas dudas sobre sus técnicas arqueológicas, causaron dudas entre la comunidad. Parecía que ante la aplastante evidencia de la evolución, su trabajo intentaba demostrar que el humano, incluso en sus formas ancestrales, era capaz de creer en algo y adorar dioses. No estaban tan errados, sin embargo, parte de la evolución misma radica en ese tipo de pensamiento mágico. Si bien es notorio que una cosa parece estar peleada con la otra, al parecer no es así. Y no estoy emitiendo ningún juicio a favor de la existencia de dioses, sino todo lo contrario. Explico: El hecho de que la humanidad, los homínidos prehumanos, tuvieran la concepción de las divinidades como creadores y protectores, les dio ante sí mismos un aura de especialidad que ayudó a fomentar la perpetuación y reproducción de la especia. Así, los homínidos comenzaban, debido a su inteligencia, a sentir un halo de superioridad sobre otros seres vivos, y debido a esa misma inteligencia, creaban historias y mitos respecto a porqué eran especiales. Porque, según el pensamiento del Neanderthal, era posible que fueran producto de una creación divina. Gran paradoja. La creación del pensamiento mágico ayudó a perpetrar la especie de la mano de otro gran enemigo de la religión: El sexo.

La evolución conserva características de las especies que ayuden a su existencia y expansión, o bien, encuentra en mutaciones y cambios, el camino para que la vida se abra camino. Los primeros seres unicelulares se reproducían por mitosis celular, sin embargo, con la evolución de las especies se dio la reproducción sexual. En primer instancia, este tipo de reproducción fomenta la recombinación de características positivas entre individuos que puedan ser heredadas, mejoradas, o que puedan subsistir entre otras características negativas. La reproducción y la evolución no son perfectas, la perfección nace del pensamiento mágico religioso y no es una característica existente entre los seres vivos, así, los defectos pueden ser heredados, al igual que las enfermedades o la propensión a adquirirlas. En segunda instancia, los cuerpos de los seres vivos que experimentan reproducción sexual han adquirido características tales como la atracción hormonal, la capacidad de hacer ritos de apareamiento, como lo hacen las aves y hacían los dinosaurios, las feromonas y, el que nos atañe como seres humanos, el placer sexual. El placer genital deriva tras miles de años de evolución, con un único objetivo: Al no estar los humanos atados a periodos específicos de “celo” reproductivos como otras especies, la naturaleza propició la evolución de ciertas características que hicieran del medio de reproducción, el sexo, algo sumamente deseable. Es por ello que el placer se convirtió en un gran aliciente para que la especie se pudiera reproducir.

Con esto queda establecido que la vida en la tierra se ha dado en periodos de tiempo muy largos, explicaré como con los isótopos radioactivos se puede determinar la edad de los fósiles encontrados. Es química y física en su mejor expresión, no está en tela de juicio ni es una hipótesis más, ni puede ser aplastado o ignorado por ideas de la edad de bronce.

La datación radiométrica, datación radioactiva o datación por radioisótopos es una técnica utilizada para datar materiales como rocas, minerales y restos orgánicos, en los que se incorporaron de manera selectiva impurezas radiactivas cuando se formaron. El método se basa en la comparación de la abundancia de un radionucleido de ocurrencia natural dentro del material con la abundancia de sus productos de descomposición, que se forman a una tasa constante de desintegración conocida.​ El uso de la datación radiométrica fue publicado por primera vez en 1907 por Bertram Boltwood  —a partir de una idea ya avanzado por el británico Ernest Rutherford en 1905— y ahora es la principal fuente de información sobre la edad absoluta de las rocas y otras características geológicas, incluida la edad de las formas de vida fosilizadas o la propia edad de la Tierra, y ​​también se puede utilizar para datar una amplia gama de materiales naturales y artefactos antiguos.​ Al permitir el establecimiento de escalas de tiempo geológicas, proporciona una importante fuente de información sobre las edades de los fósiles y las tasas deducidas de cambio evolutivo.

​ Entre las técnicas más conocidas están la datación potasio-argón, la datación uranio-plomo y la datación por radiocarbono (basada en la desintegración del isótopo carbono 14), comúnmente utilizada para la datación de restos orgánicos relativamente recientes, de hasta 60 000 años.

Los diferentes métodos de datación radiométrica varían según sea la escala de tiempo en la que son precisos y de los materiales a los que se pueden aplicar.

Toda la materia ordinaria se compone de combinaciones de elementos químicos, cada uno con su propio número atómico, que indica el número de protones en el núcleo atómico. Además, los elementos pueden existir en diferentes isótopos, con cada isótopo de un elemento difiriendo en el número de neutrones en el núcleo. Un isótopo particular de un elemento particular se llama nucleido. Algunos nucleidos son inherentemente inestables. Es decir, en algún momento en el tiempo, un átomo de tal nucleido sufrirá un decaimiento radioactivo y se transformará espontáneamente en un nucleido diferente. Esta transformación se puede lograr de varias maneras diferentes, incluida la desintegración por emisión de partículas alfa y la desintegración beta por emisión de electrones, emisión de positrones o captura de electrones. Otra posibilidad es la fisión espontánea en dos o más nucleidos.

Si bien el momento en el que un núcleo particular se desintegra es impredecible, una colección de átomos de un nucleido radiactivo decae exponencialmente a una tasa descrita por un parámetro conocido como vida media, generalmente dada en unidades de años cuando se estudian las técnicas de datación. Después de que haya transcurrido una vida media, la mitad de los átomos del nucleido en cuestión se habrán desintegrado en un nucleido “hijo” o producto de desintegración. En muchos casos, el nucleido “hijo” en sí mismo es radioactivo, lo que resulta en una nueva cadena de desintegración, que finalmente termina con la formación de un nucleido “hijo” estable (no radioactivo); cada paso en tal cadena se caracteriza por una vida media distinta. En estos casos, generalmente la vida media de interés en la datación radiométrica es la más larga de la cadena, que es el factor limitante de la velocidad en la transformación final del nucleido radioactivo en su “hijo” estable. Los sistemas isotópicos que han sido explotados para la datación radiométrica tienen vidas medias que van desde solo unos 10 años (por ejemplo, tritio) hasta los más de 100 mil millones de años (por ejemplo, el samario 147).7

Para la mayoría de los nucleidos radiactivos, la vida media depende únicamente de las propiedades nucleares y es esencialmente una constante. No se ve afectado por factores externos como la temperatura, la presión, el entorno químico o la presencia de un campo magnético o eléctrico. 

La precisión de un método de datación depende en parte de la vida media del isótopo radioactivo involucrado. Por ejemplo, el carbono 14 tiene una vida media de 5730 años. Después de que un organismo haya estado muerto desde hace 60,000 años, queda tan poco carbono 14 que no se puede establecer una datación precisa. Por otro lado, la concentración de carbono 14 cae tan abruptamente que la edad de los restos relativamente jóvenes se puede determinar con una precisión de unas pocas décadas.

Si un material que rechaza selectivamente el nucleido hijo se calienta, cualquier nucleido hijo que se haya acumulado a lo largo del tiempo se perderá por difusión, lo que pondrá a cero el reloj isotópico. La temperatura a la que sucede esto se conoce como temperatura de cierre o temperatura de bloqueo y es específica de cada material en particular y sistema isotópico. Estas temperaturas se determinan experimentalmente en el laboratorio mediante el restablecimiento artificial de los minerales de muestra utilizando un horno de alta temperatura. A medida que el mineral se enfría, comienza a formarse la estructura cristalina y la difusión de los isótopos es menos fácil. A cierta temperatura, la estructura cristalina se ha formado lo suficiente como para evitar la difusión de isótopos. Esa temperatura es lo que se conoce como temperatura de cierre y representa la temperatura por debajo de la cual el mineral es un sistema cerrado para los isótopos. Por lo tanto, una roca o masa fundida ígnea o metamórfica, que se está enfriando lentamente, no comienza a mostrar una disminución radiactiva mensurable hasta que se enfríe por debajo de la temperatura de cierre. La edad que se puede calcular por datación radiométrica es, por lo tanto, el momento en que la roca o el mineral se enfriaron hasta la temperatura de cierre.

La datación uranio-plomo (U-Pb) es uno de los sistemas más antiguos ​ y refinados de datación radiométrica. Se puede usar para datar rocas que se formaron y cristalizaron ​ desde hace 1 millón de años hasta 4,500 millones de años con precisiones dentro del rango de porcentaje de 0,1-1%,. Se ha logrado un margen de error de 2–5% en las rocas mesozoicas más jóvenes.


Estableciendo que la vida en la tierra ha pasado por procesos de adaptación a lo largo de millones de años, que la evolución ha propiciado la aparición de seres vivos cada vez más complejos, que la misma evolución ha hecho que la alimentación y reproducción sean canales absolutos para existencia, expansión, y adaptación de los seres vivos, nos da a entender algo de forma muy clara y sencilla. ¿Porqué un dios todopoderoso, cuya magia puede desafiar las leyes de la física, tendría que ser la respuesta al origen de la vida en la tierra? En el pasado dios era la respuesta para lluvias y sequías, tornados, terremotos, inundaciones, existencia, y demás, un largo etcétera. Día a día la ciencia ha descubierto la respuesta a estas interrogantes, y la respuesta correcta jamás ha sido dios. ¿Porqué habría de serlo para la vida en la tierra? Más profundamente, ¿porqué un ser todopoderoso cuya magia puede ignorar las leyes 

naturales, no simplemente creó de forma perfecta la tierra, a los seres vivos más avanzados de una vez, sin pasar por esos largos periodos de adaptación y por seres unicelulares tan básicos? ¿Qué utilidad tendrían dentro de un “plan perfecto” para crear máquinas inertes de adoración (humanos) las cianobacterias? ¿Porqué no simplemente crear un sistema de respiración perfecto? ¿Porqué todos los seres vivos comparten una serie de características como las extremidades en los cuadrúpedos, los órganos internos, los tipos de reproducción, etc? Era más fácil para un ser todopoderoso y mágico ignorar esas leyes y crear a voluntad seres perfectos. Saltarse pasos fundamentales para la vida como la alimentación y su posterior excreción, la reproducción, etc. Y qué decir de mitos como aquel que indica que el ser humano era perfecto hasta que desobedeció, cuando el simple hecho del andar bípedo es producto de una imperfección evolutiva.

Ahora sí, habiendo asentado los factores que determinan la fiabilidad de la evolución y lo arcaico del pensamiento mágico, vayamos a analizar cuestiones comunes y malas concepciones, como el famoso y altamente ignorante “es sólo una teoría”.

Aron Ra Sobre los mitos robados del Génesis bíblico

Transcripción de una conferencia de Aron Ra sobre el origen de las fábulas bíblicas, presentada ante la Secular Student Alliance de la Universidad de North Texas en Denton, el 11 de abril de 2013, subtitulada en español.

Como un niño que creció en los Estados Unidos se me enseñó que la Biblia era la palabra de Dios y una cronología exacta e incuestionable de los acontecimientos en la historia humana. Ken Ham de «Answers in Genesis» resume esto como Dios diciendo: «Lo sé todo, siempre he estado allí, esto es lo que sucedió en el pasado». Por supuesto, la Biblia no se lee de esa manera. Se lee como la mitología hecha por el hombre, de una deidad ignorante en una jungla de fábulas discordantes de la especulación humana sin relevancia moral o fáctica.

Ciertamente no hay ningún indicio de inspiración divina. Pero como supuestamente fue inspirada por Dios, se supone que debemos tratarla como la verdad absoluta y la máxima autoridad, incluso cuando se contradice cientos de veces y se ha demostrado que contiene, como dijo Mark Twain: «más de mil mentiras”. Ni siquiera Dios puede salvar la Biblia en este punto, porque incluso si Dios existe, la Biblia no puede ser su palabra, no solo no dice nada de lo que debería —si un creador cósmico benevolente realmente la hubiera escrito—, sino que lo que dice está tan equivocado acerca de tanto que obviamente no fue escrita por nadie que tuviera alguna idea de lo que estaba hablando, sobre cualquier tema. La Biblia fue compuesta y compilada claramente por ignorantes e intolerantes salvajes supersticiosos y perpetuada por una cultura que intentaba afirmar su superioridad y justificar su inhumanidad, pretendiendo hablar en nombre de su dios.

Me enseñaron que la Biblia era el libro más antiguo jamás escrito y la historia más antigua jamás contada… En realidad, el primer libro jamás escrito y la historia más antigua jamás contada, y si la Biblia fuera cierta, todo esto también debería ser cierto, pero sabemos que no lo es. Hay muchas otras obras de religiones ya establecidas que son mucho más antiguas que eso.

El consenso académico es que Génesis fue compilado probablemente por Esdras a partir de varias tradiciones orales no relacionadas hace menos de 2500 años. Otros documentos más antiguos o de la misma época, todos ellos atribuidos a autores humanos, principalmente entre los siglos VI y II a. C. El libro más antiguo de la Biblia que aparentemente no está adaptado del politeísmo anterior es el Libro de Job, y proviene de alrededor del año 1500 a. C. Es aún siglos más joven que el Rig Veda, la más antigua de las escrituras védicas, típicamente datada entre 1700 y 1900 a. C., lo que hace del hinduismo la religión más antigua en práctica continua. Los Rollos del Mar Muerto son el texto arqueológico más antiguo conocido como la base del judaísmo rabínico, datado por radiocarbono entre 335 a. C. y 122 a. C., pero relacionado con eventos del siglo VII a. C. Curiosamente, las religiones zoroastriana, budista, hindú, helena, druídica, china y egipcia o bien empezaron en el siglo VII a. C. o sufrieron importantes revisiones en esta época. Por ejemplo, aquí es donde tenemos el Avesta de Zarathustra, aquí es donde dataron la versión actual del Bhagavad-gita, y aquí es cuando Lao Tzu escribió el Tao Te Ching. Este florecimiento de las filosofías también incluyó el ateísmo y el surgimiento del naturalismo científico entre los griegos jonios del mismo período.

Aquí en los Estados Unidos mucha gente aún cree que el comienzo de los tiempos fue solo hace unos 6000 años. Esta estimación se basa solamente en la mala matemática de un monje del siglo XVIII extrapolando suposiciones sin más información que una única fuente: un libro de cuentos sagrado. La totalidad del conocimiento moderno en todos los campos relevantes, todo lo que sabemos sobre historia, arqueología, geología, antropología e incluso mitología antigua, de expertos de todo el mundo, demuestra que este monje desinformado se equivocó. Las migraciones humanas se han trazado usando genómica, sobre estos otros campos, como así también la datación radiométrica de objetos arqueológicos, y ahora sabemos con certeza que hace 6000 años, y mucho tiempo antes, los nativos americanos ya estaban diseminados por ambos continentes americanos, los aborígenes ya estaban en Australia, y ya existían civilizaciones complejas establecidas en Oriente, en India, en África del Norte y emergiendo en Oriente Medio. Los antepasados de cada uno de los nichos culturales en esos lugares ya estaban allí en aquel momento, y ya hablaban muchos idiomas diferentes, porque también es posible hacer un seguimiento de la evolución del lenguaje.

Leyendo la literatura de la antigüedad es bastante fácil ver toda la transición que muestra cómo el latín evolucionó en el español, el francés y el italiano, por ejemplo. También es posible rastrear el influjo de nuevas palabras o contracciones para mostrar tendencias similares, sin tener necesariamente toda la literatura para mostrar cuándo evolucionan los idiomas. Patrones similares de ese idioma también están en las lenguas indias de Avesta y así sucesivamente. Al igual que el rastreo de mutaciones en un genoma en evolución.

Entonces, ¿qué pasa con esta Torre de Babel, de donde se supone que provenían todos estos idiomas originales? Esa historia es literalmente legendaria, el relato bíblico no es cierto en absoluto, pero se basa en un núcleo de verdad. La Torre inacabada de Babilonia todavía existe, y todavía es visible desde el sitio de la ciudad original. Fue iniciada por Hammurabi alrededor de 1750 a. C. y originalmente fue dedicada a Marduk, uno de los dioses más antiguos del panteón mesopotámico. El proyecto fue reanudado en el milenio siguiente por el rey Nabucodonosor y finalmente fue abandonado por segunda vez, pero es la razón del primer abandono la que proporciona el paralelismo para la parábola. Parece que los reinos cambiantes de Sumeria, Babilonia, Akkad y Caldea publicaron y compartieron los primeros textos silábicos que se inventaron. Vivían en ciudades-estado sofisticadas, enviaban a sus hijos a escuelas formales donde se les enseñaba a leer y escribir en cuneiforme. Esta fue una herramienta especial hecha para prensar letras en tabletas de arcilla que luego eran horneadas como documentos permanentes. Estas personas estaban completamente alfabetizadas hasta la caída del Imperio Mesopotámico, o en este caso la parte correspondiente a Hammurabi. Luego se cerraron las escuelas, se abandonó la educación pública y pronto ya nadie pudo leer cuneiforme. Esto habría sido más o menos concordante con la construcción inicial de Hammurabi del zigurat de Marduk, que aparentemente fue re-dedicado bajo Nabucodonosor y hoy se conoce más popularmente como la Torre de Babel. La base de la torre todavía está allí, pero la pérdida de alfabetización puede ser el único elemento de verdad que tiene la fábula.

Esta es la parte importante. Luego de que se cerraron todas las escuelas, las historias se mantuvieron vivas mediante memorización y recreación. No importa qué tan fiel a la palabra se intente ser, cambios sutiles ocurrirán ocasionalmente o eventualmente con este proceso, ya sea en la traducción o la interpretación, y ambos sucederán todo el tiempo, incluso cuando la Biblia fue escrita en tinta supuestamente indeleble. Es por eso que tenemos innumerables denominaciones, a pesar de su devoción, a una palabra supuestamente invariable. E independientemente de nuestro entendimiento y acceso a la información por otros medios. Imaginen cómo era en la Edad de Bronce, cuando ya no estaban grabadas en piedra, estas leyendas originalmente no relacionadas de este pueblo colectivo, estaban más fácilmente sujetas al adorno en la integración cultural. Durante varios siglos, esto sucedió con cada generación transmitiendo las historias a la siguiente.

Por la época en que los fenicios reinventaron el texto silábico, alrededor del siglo X a. C., todas las leyendas antiguas han evolucionado, se han mejorado, se han exagerado o se han visto influidas por las religiones vecinas y las dinámicas políticas. Algunos expertos actualmente reconocen cuatro fuentes solo para el Pentateuco, los cinco libros de Moisés. De acuerdo con la hipótesis documental de Wellhausen, estos colaboradores olvidados hoy se conocen como los Yahwistas del 950 a. C. en el reino del sur de Judá, los Elohistas del 850 a. C. en el reino del norte de Israel, los Deuteronomistas del 600 a. C. en Jerusalén durante un período de reforma religiosa y los escritores sacerdotales —que incluirían a Esdras— que eran los sacerdotes judíos en el exilio en Babilonia.

La erudición moderna no acredita a Moisés como el autor de nada. Una de las razones es que Moisés no pudo haber escrito póstumamente sobre su propia muerte en retrospectiva, como se detalla en Deuteronomio, y peor aún, evidentemente Moisés nunca existió tal como se lo describe. A medida que el folklore cambia con el tiempo y se traspasa a través de diferentes grupos tribales, muy a menudo hasta los nombres de los personajes centrales cambian, así como Roma tenía nombres diferentes para los dioses y héroes de los mismos mitos que tenían en Grecia, lo mismo sucede también en la mitología semítica antigua. Por ejemplo, parece que el personaje ahora conocido como Moisés es en realidad una compilación de varios antecesores de mitos anteriores, el más obvio de estos es Hammurabi el dador de leyes de Babilonia. Recibió la estela de la ley del dios sol Shamash unos 500 años antes de que supuestamente viviera Moisés, que generalmente se estima en alrededor de 1250 a. C. Por otra parte, la principal diferencia entre estas dos figuras es que la estela de la ley es un obelisco real de ocho pies de altura y que se exhibe en el Museo de Londres, mientras que el Arca de la Alianza es una de esas cosas que parece que solo existe en las películas.

Egipto proporcionó otro precursor en la forma de Djadjamankh, el sacerdote ritual del faraón Seneferu, de la Cuarta Dinastía del Imperio Antiguo en el siglo 25 a. C. Uno de los cinco cuentos incluidos en el Papiro Westcar detalla un viaje en el que Seneferu tomó una veintena de jóvenes hermosas, las desnudó a todas, y las puso en su largo bote para poder apreciar la vista mientras remaban por el lago. (¡Es bueno ser el rey!). Una de estas chicas accidentalmente dejó caer un adorno de turquesa por la borda y se molestó tanto al respecto, que Seneferu llamó a Djadjamankh, que era este mago sacerdotal, y Djadjamankh lanzó un hechizo que tomó el lago y lo plegó sobre sí mismo, como mirando debajo de una manta, para que Seneferu pudiera juntar el adorno de turquesa y convertirse en un héroe para una doncella esclava en topless. OK, esto no es del todo Cecil B. DeMille… Pero hace que uno se pregunte cómo la historia de Moisés abriendo el Mar Rojo pudo haber sido tan significativa en la misma tierra donde ya habían escrito esta farsa satírica más de mil años antes. Y pienso que la historia original era mejor.

En su libro «Engaños y mitos de la Biblia», Lloyd y Elizabeth Graham describen paralelos entre las historias de Moisés y Sargón. A continuación, la lectura: “El mito tejido sobre el legendario Sargón I, 2750 a. C., se asemeja sorprendentemente a la historia temprana de Moisés, es decir, su infancia. Esta parte es dada solamente por la fuente elohista: «Cuando ella, la madre de Moisés, ya no pudo ocultarlo, lo puso en un arca de juncos y la cubrió con lodo y brea. Ella puso al niño allí y lo dejó en la orilla del río.» —Eso es Éxodo 2:3—. Y en las tablas de Kouyunjik, Sargón cuenta su historia: «Mi madre, la princesa, me concibió; con dificultad me dio a luz. Ella me puso en un arca de juncos, con betún selló mi salida. Ella me lanzó a un río que no me ahogó. El río me llevó hacia Akki, la aguatera. Akki, la aguatera, con ternura me recogió…». En reconocimiento, Sargón nombró a su capital Acadia, llamada por los semitas Akkad, y Akkad estaba cerca de la ciudad de Sippara. Recuerden que la esposa de Moisés se llamaba Zipora». Demasiadas coincidencias.

Partes de la historia también se repitieron en el Nuevo Testamento, excepto que esta vez fue el rey Herodes quien trató de matar a todos los bebés para matar a Jesús. Hay muchos paralelismos entre Jesús y otros dioses pre-cristianos, pero no tengo tiempo para entrar en eso, solo estamos hablando del Génesis hoy. También es importante saber que algunos paralelismos no son precisos. He leído a Kersey Graves, he visto «Zeitgeist», ambos están llenos de errores, pero hay algunos predecesores como Dioniso, Prometeo y Krishna que pueden confirmarse positivamente.

Luego tenemos un descubrimiento, un descubrimiento significativo, a mediados del siglo XIX, donde tenemos 22.000 tabletas de cuneiforme descubiertas en Nínive, y tuvimos a George Smith trabajando en el Museo de Londres quien estaba aprendiendo cuneiforme y comienza a traducir todo esto, y se encuentra con historias sumerias. Se encuentra con historias de la Biblia, pero son más que los nombres lo que cambia, es el significado de la historia en algunos casos lo que cambia. Y encontró mucho más que la historia de Noé, encontró varias otras, Voy a mencionar algunas de ellas.

Noé, por ejemplo, originalmente fue conocido como Ziusudra en Sumeria, Atrahasis en Acadia, Utnapishtim en Babilonia, y cada uno de estos relatos varía entre sí y también respecto de la Biblia, aunque muchos pasajes literales son compartidos por la mayoría, todos claramente hablan del mismo evento al que refiere la Biblia. Un diluvio local centrado en la ciudad de Shuruppak al final del período Yemdet Nasr, alrededor de 2900 a. C. Estos tres mitos, o al menos dos de ellos, describen la profundidad de la inundación como de 15 codos, que son aproximadamente 22 pies (8 metros). Y en llanura aluvial iraquí bajo 22 pies de agua, no verías nada más que las copas de los árboles. Y en la versión de Gilgamesh —es un poco más horrenda que la versión de la Biblia porque describe el agua embalsada por cuerpos flotantes cuando las barcazas se detienen por ahí, y liberan al cuervo para encontrar la tierra y todo eso. Hay tantos paralelismos que no puede estar hablando de algo diferente… Ahora, en lugares cercanos hallarán otros mitos, como en Grecia donde hablan del Gran Diluvio, pero el diluvio del que hablan es diferente porque la gente huye de él refugiándose en las cimas de las colinas, y otros mitos como en China. No tienen los mismos mitos en todo el mundo: en China, tenían un rey que perdió una batalla y se enfureció, así que subió a la cima de una montaña, lanzó su lanza con furia, golpeó el cielo y abrió un agujero en el firmamento que dejó caer toda el agua que inundó China. Y luego tuvieron que llamar a la diosa Nüwa para que viniera a limpiar todo.

Entonces, hay mucha evidencia geológica del diluvio en Shuruppak, pero también tenemos evidencia arqueológica, una de ellas es la Lista Real Sumeria, en tres copias, una de las cuales estaba en la Biblioteca de Asurbanipal. Este es un documento increíblemente antiguo, uno de ellos es un cilindro cuneiforme y dice que la realeza descendió del cielo —o cuando la realeza descendió del cielo—, Alulim se convirtió en el primer rey y gobernó durante 28.800 años. El siguiente rey gobernó durante 36.000 años y fue seguido por media docena de otros que gobernaron de 43.200 a 18.600 años cada uno. Luego, las inundaciones arrasaron, y luego tenemos un par de docenas de reyes más que rara vez gobernaron por más de mil años. Uno de ellos solo gobierna durante 140 años. El más reciente de los reyes predinásticos fue confirmado de manera independiente a través de evidencia epigráfica como perteneciente al 2600 a. C. No hay duda de que ninguno de estos tipos vivió tanto tiempo, y no sé si es posible calcular las edades en tiempo real, a veces se puede obtener la respuesta correcta al dividir entre 12, a veces se puede obtener al dividir por 10, es una escala móvil. Usamos un sistema numérico de base 10 —salvo que nos falten dedos—, y el suyo es un sistema increíblemente complejo de base 60. No tenían un cero, y esa era una de las complicaciones de sus matemáticas. Su sistema de base 60 estaba compuesto por “sars”, que son unidades de 3.600, “ners”, que son unidades de 600, y “soss”, que son unidades de 60. Así que pueden imaginarse tratando de calcular la edad de las personas. De repente… —¿Cómo era? ¿Matusalén, 900? ¡Vaya cosa!

Enûma Elish, uno de los mitos más antiguos de la creación —creo que es el más antiguo— habla de la creación no en siete días, sino que está escrito en siete tablas y detalla siete generaciones de dioses. La clave es que la sexta generación creó al hombre para completar la creación, por lo que la séptima generación de dioses podría descansar. —¿Ven un paralelismo allí?— El tema se repite en la Epopeya de Atra-Hasis donde Elohim esencialmente dijo: «hagamos al hombre a nuestra imagen» y lo hicieron usando un hechizo de golem, que es un hechizo semítico tradicional donde se hace una estatuilla de arcilla y luego, o pones un hechizo o pones una cruz ansada en su boca y respiras en ella el aliento de la vida y de esa manera la animas. Este es un paralelismo con Génesis 1, porque estaba este dios sacrificado, y luego había 7 hombres y 7 mujeres que fueron hechos de las estatuillas de arcilla que fueron limpiadas y empapadas en la sangre del dios sacrificado. Esto es opuesto a Génesis 2 donde… En Génesis 1 tenemos a hombres y mujeres siendo creados juntos, y en Génesis 2 tenemos a un hombre siendo creado por sí mismo, y su consorte siendo creada como una ocurrencia tardía de un dios distraído y no del todo omnisciente.

Recuerden que el nombre «Adamah» significa «hombre de la tierra roja o arcilla roja». También en una colección de documentos cuneiformes está la leyenda de Adapa, también conocido como Adamu: «La «semilla de la humanidad» fue llamada ante los dioses, se le advirtió que no comiera ni bebiera nada que se le ofreciera, porque se pensaba que los dioses lo envenenarían, pero en vez de darle la comida de la muerte, le ofrecieron la comida de la vida eterna y se negó, como le ordenaron hacer. Le ofrecieron al agua vida eterna, y él la rechazó también. Le ofrecieron ropa y él se vistió. En consecuencia, se le negó la inmortalidad y regresó a la Tierra para llevar la enfermedad y el mal a los cuerpos de todas las personas».

Ahora pasemos a Eva. En la Epopeya de Gilgamesh, el hombre salvaje Enkidu se da cuenta de que está desnudo por primera vez en su vida luego de haber sido seducido por una ramera que se convirtió en su Eva. El dios Enki —en otra historia— incursiona en el jardín sagrado de Inanna y come varias frutas prohibidas. Es atrapado por la guardiana del jardín —no se sabe bien, creo que es Ninhursag. La diosa Ninhursag perdona su transgresión y tiene varias hijas para curar cada una de sus heridas. Una de ellas se llama Ninti, «hija nacida de la costilla», porque fue creada para cerrar la herida de su costado. En la leyenda del árbol Huluppu, Gilgamesh, el dios-rey, interpreta el papel de Dios en Génesis mientras camina por el jardín secreto —esta vez atribuido a Inanna— donde se encuentra a la doncella oscura Lilit junto a «una serpiente que no podía ser domada”, ambas en un árbol divinamente elegido. Lilit fue finalmente elegida como la primera esposa de Adán en la leyenda talmúdica. Gilgamesh sacó su hacha, abatió a la serpiente que no conoce encanto y, en el medio, la doncella Lilit derribó su casa y huyó.

El personaje de Lilit es interesante porque finalmente fue integrado en la historia del Jardín del Edén, en dos lugares, —como una interpretación muy parecida a la de Satanás. En algún momento la historia fue que hubo hombres y mujeres creados al mismo tiempo y Eva —o Lilit, mejor dicho— quería estar en la misma posición, —estas son las historias dadas por los rabinos— y Eva quería —o Lilit quería— una posición de igualdad. Adán quería que ella fuera servil, él quería ser dominante, y ella escapó del Jardín porque sabía el nombre secreto de Dios y eso le dio la capacidad de volar. Y luego, más tarde, la vemos haciendo el amor con demonios en la orilla del Mar Rojo y hay todo tipo de historias descabelladas sobre ella, pero luego regresa como una mujer despreciada por la mujer más joven, —que es la verdadera Eva, que fue creada más tarde— y luego Lilit es presentada como la serpiente.

En ningún lugar la Biblia implica que se suponía que la serpiente en el Jardín fuera algo más que una serpiente parlanchina, —pero hoy es una creencia común— ni tampoco el contexto de la historia permite que pudiera haber sido Satanás. En la Edad Media hubo una interpretación muy diferente, que fue sostenida por muchos judíos y cristianos. Virtualmente cada interpretación renacentista de la tentación de Eva, de un relieve en la Catedral de Notre-Dame hasta el techo de la Capilla Sixtina, la serpiente es típicamente representada como una mujer, por lo general en forma de una naga. Tenemos el torso de una mujer saliendo del cuerpo de una serpiente. Pero el Talmud viene más tarde que la Biblia y se supone que solo estoy hablando de los orígenes de la Biblia.

Muchos de los elementos del Nuevo Testamento se encuentran también entre las antigüedades semíticas y sumerias. Por ejemplo, notamos que la idea de que Satanás gobierna sobre el infierno proviene de Ereshkigal, la diosa mesopotámica del inframundo, básicamente al igual que el Hades griego que gobierna la tierra subterránea de los muertos. Originalmente, todos los que morían iban al mismo lugar, luego, después del siglo VII a. C., el Zend Avesta de Zarathustra ofrece una selección de opciones según los juicios de tus obras en vida. Los buenos y los justos ascenderán al reino de justicia y verdad gobernado por Ahura Mazda, también conocido como Ormuz, mientras que los hombres malvados descienden al reino de la mentira gobernado por Ahriman «el adversario», y se considera que la religión zoroástrica ha influido profundamente en la desarrollo del judaísmo posterior más que cualquier otra secta, y en hebreo el término «el adversario» se pronuncia «ha-shatán», Satanás. El concepto de Satanás es un compuesto de múltiples personajes también, pero aquí solo estamos hablando de Génesis.

Así que, además de las referencias talmúdicas y renacentistas a Lilit, noten que cada uno de estos elementos destacados de los mitos del Génesis apareció en una colección de fábulas originalmente no relacionadas, de al menos mil años antes, y que a menudo fueron escritas por los tatarabuelos de los autores bíblicos. Noten también que la investigación moderna, tan crítica de la creencia cristiana, no está vinculada en ninguno de estos aspectos. Así que no es posible que el Génesis contenga los acontecimientos originales íntegros o precisos. Las versiones actuales de estas historias claramente no existían en esa forma inicialmente. La mitología mesopotámica antigua evidentemente evolucionó a lo largo de muchos siglos de mejoras ocasionales, de modo que las antiguas leyendas se adaptaron e integraron con la cultura emergente del judaísmo. De modo que cuando los fenicios escribieron versiones más recientes de estas historias, hace unos 3000 años, las revisiones más familiares finalmente surgieron como un plagio del politeísmo anterior.

También hubo un mito de creación egipcio —el dios cabeza de toro Jnum— que formaba a personas y animales en una rueda de alfarero, y luego su consorte Heqet les ofrecía el aliento de vida a sus golems de arcilla, representado por una cruz anzada, apoyándola contra la nariz. Entonces, esto también es un precedente de Génesis 2, y aquí es donde llegamos a de dónde surgieron los dioses y los espíritus.

La arqueología del politeísmo pre-judaico muestra que Yahweh, —o Yahwah, Yahwho, Jehová— fue originalmente parte del panteón semítico descendido del dios padre El. Érase una vez, hace unos 2800 años, incluso se lo describió con una esposa: Asera, aunque eso puede haber sido parte de su asociación unificada con El. La consorte de El, Athirat, puede haberse convertido en Asera, tal como El y Yahweh se fusionaron en Yahweh-El, a quien los musulmanes llaman Alá, «El Dios», y los cristianos llaman a Abba «El Padre». Los dioses compuestos eran bastante comunes, por ejemplo el concepto trinitario de Jesús comparte una identidad con El-Alá-Abba-Yahweh, y de manera similar, en la trimurti hindú, Krishna es la Suprema Personalidad de la Divinidad de Rama Rama Shiva. En una época todos los dioses, incluido Yahweh, o eran mágicamente vueltos mortales, como la sexta generación divina en Enûma Elish, o eran elementales antropomorfizados, como el río Apsu que se hundía en su amante Tiamat, la diosa espiritual del océano. Amón fue ambos en distintas épocas, al igual que Yahweh.

A medida que la deidad se hacía más poderosa a los ojos de los devotos, la esposa se convirtió en una especie de estorbo, restringiendo el aspecto elemental en forma humana. Eventualmente, las esposas de ambos dioses fueron descartadas y las deidades siguieron caminos paralelos, a pesar de que Yahweh fue más típicamente representado como un dios volcánico y Amón era un dios del aire tebano. En su estado elemental completo se volvió invisible, lo que significaba que podía estar en cualquier parte, lo que significaba que también podía estar en todas partes, y así es como te vuelves omnipresente. Sentimos que la brisa se mueve contra nuestros cuerpos todo el tiempo. Como nadie entendía aún que el aire estaba compuesto de partículas químicas, pero todos sabían que morirías si no podías respirar, entonces se creía que el movimiento del aire era de alguna forma espiritual. A Yahweh también se le concedió este aspecto, de modo que cuando Génesis 1:2 dice: “solo el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”, están hablando del viento.

El faraón Amenhotep es comúnmente reconocido por haber creado la primera religión verdaderamente monoteísta. Lo hizo con un compuesto de dos dioses, como Yahweh-El. Amenhotep combinó a Amón, el dios del aire, con Ra, el dios del disco solar Atón. Así, creó Amón-Ra, algo que siempre nos estaba mirando desde arriba, y que tenía el espíritu para tocarnos en cualquier parte del mundo. Entonces Amenhotep cambió su propio nombre a Akhenatón. Este dios podía ser visto y sentido. ¿Qué otra deidad podría competir con esto?

Hay muchos paralelismos entre muchos dioses y héroes distintos, tantos, que es obvio que los creadores de mitos toman prestados poderes y aventuras de tradiciones antiguas, por lo que la caja de Pandora se lee como un paralelo de la historia de Eva. También parece que el pueblo hebreo exageró a su dios todo lo necesario para hacerlo más grande y mejor que el de todos los demás. “Oh sí, bueno, mi dios puede hacer lo que quiera. Si quiere que una cosa sea, la expresará, se manifestará de la nada”. Algo como eso.

Las deidades del desierto a menudo se representaban como un djinn —cuyo plural es djinni. La literatura islámica primitiva describe los djinni como elementales de aire tortuosos, usualmente confinados en botellas o lámparas. Pero a menudo se los describía como espíritus nómadas que vagaban libremente, por lo que los torbellinos errantes se llaman «demonios de polvo». También hay una fuerte similitud entre la versión medieval del djinn y nuestra versión de Dios. ¿Recuerdan cómo Elías fue llevado al cielo? En un torbellino. Así que la transición es fácil para Yahweh porque su nombre siempre funcionó perfectamente para un dios del aire. Supuestamente decimos su nombre cada vez que respiramos por la boca. Y a lo largo del tiempo, cuando se compuso la Biblia, sus autores comúnmente creían que el primer aliento de un niño era cuando se infundía con el espíritu, y por lo tanto se convertía en un ser vivo. Y, por supuesto, el diluvio en Génesis 7 estaba destinado a ahogar todo lo que tenía el aliento de la vida.

De hecho, el único comentario sabio que pude encontrar en la totalidad de la Biblia, muestra una vez más, mejor que cualquier otro pasaje, cómo nuestra noción de espiritualidad en realidad proviene de un malentendido sobre los aspectos naturales del aire: «Me dije a mí mismo acerca de los hijos de los hombres, Dios los ha probado para que vean que no son más que bestias. Porque el destino de los hijos de los hombres y el destino de las bestias es el mismo. Como muere uno, así muere el otro; de hecho, todos tienen el mismo aliento y no hay ventaja para el hombre sobre la bestia, porque todo es vanidad. Todos van al mismo lugar. Todos vinieron del polvo y todos regresan al polvo. ¿Quién sabe que el aliento del hombre asciende hacia arriba y el aliento de la bestia desciende hacia la tierra? He visto que no hay nada mejor para el hombre que alegrarse con lo que hiciere, porque esa es su parte. Porque, ¿quién lo llevará a ver qué ocurrirá después de él?». Eso es Eclesiastés 3:18-22. Esto es según la New American Standard Bible. La New Revised Standard Version, la American Standard Version y la King James Version, todas reemplazan la palabra «aliento» con la palabra «espíritu». Esta traducción ilustra elocuentemente el origen gaseoso de la creencia del hombre en su propia alma. —En otras palabras, «es demasiado aire caliente».

En cuanto al cambio impetuoso del nombre de Yahweh o su imagen del terrorífico dios volcánico que fue descrito en el Éxodo, en el de un dios del aire relativamente sutil, un escenario probable creo que proviene de una vieja película de Arnold Schwarzenegger. Conan el bárbaro sostiene que «mi dios es fuerte, más fuerte que esta montaña», y su compañero, —que adora los cuatro vientos, que en realidad era una religión en ese momento— dice que su dios es mayor, su dios es el cielo eterno, «tu dios simplemente se sienta debajo de él».

Entonces, ¿qué precede a todo esto, de dónde vienen todas estas otras religiones? Lo que vemos en común es que hay involucradas estatuillas de arcilla. Entonces, lo que tenemos es gente que hace cosas de barro, y hacen algo que parece un animal y se convierte en un artista consumado, y luego fanteasean: ¿no sería genial si pudiéramos hacer que esto cobrara vida? Tal vez si pudiéramos aplastar sangre en ella, o forzar la respiración, y hacer que cobrara vida de esa manera. ¿No sería genial si pudieras hacer eso? Entonces seríamos dioses. Así es como se nos ocurre esto. Alguien, por supuesto, da el siguiente paso lógico y dice: «¡Bueno, ey! Tal vez es de donde venimos».

Y yo diría… que creo… que el Génesis no contiene más verdad que eso.

Final.

El video puede ser visto aquí: https://www.youtube.com/embed/bEky59vOhfQ

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